Uruguay: La lucha contra “La Corpo”

“La corpo”. Así denominan en el gobierno argentino al grupo Clarín y al “periodismo hegemónico”, como lo llaman los kirchneristas. En la Presidencia uruguaya “la corpo” pasó a ser, desde esta semana, el gremio de los cirujanos.

Compartir – Gonzalo Ferreira – El Observador – 20.09.2012, 06:00

El gobierno encontró una oportunidad para mejorar la aprobación de su gestión

La guerra declarada a los médicos especialistas busca también un efecto político, que es mejorar la aprobación a la gestión del Poder Ejecutivo, según supo El Observador.
Algunos manuales políticos dicen que en medio de la adversidad, es bueno tener rivales fuertes con los que chocar. Y el rival elegido por el gobierno lo es. Se trata ya no solo de los cirujanos. Con la decisión de votar una ley que habite al Ministerio de Salud Pública a suspenderle la habilitación a todos los médicos especialistas que al tomar medidas gremiales abandonen sus puestos de trabajo, el gobierno también se puso en contra a todos los profesionales de la salud. De hecho, el Sindicato Médico del Uruguay (SMU), que cuestionaba a sus colegas cirujanos, ayer salió a respaldarlos (ver nota abajo).
El martes de noche en la Torre Ejecutiva, minutos antes de la conferencia de prensa en la que el gobierno anunció las medidas, el concepto de “pegarle” a “la corpo”, era lo que más se escuchaba. Luego, ante la prensa, también ese concepto fue parte de lo anunciado. El secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, dijo que la población debe “ser protegida en el goce de su salud y su vida frente al interés de grupos corporativos que detentan saberes que le han sido conferidos por la sociedad toda y afectan dicho derecho fundamental de la población con medidas que aparecen, en todo caso, absolutamente desproporcionadas con el fundamento del reclamo que se formula”.
“El volantazo”
La evaluación ciudadana de la gestión del presidente José Mujica va en caída. Según la última encuesta de la consultora Cifra, divulgada esta semana en Telemundo 12, por primera vez la desaprobación de la gestión del presidente José Mujica (42%) es más alta que la aprobación (36%). La popularidad del mandatario está más alta, pero sigue también cayendo.
Pero incluso antes de conocer esa encuesta, en la interna del gobierno hay algunos que hablan de la necesidad de pegar un “volantazo” para mejorar la gestión. Esa acción no implicaría necesariamente cambio de nombres o reformular el rumbo en cuestiones económicas. Lo que algunos en el Frente Amplio reflexionan es que se necesita un cambio en la actitud.
El presidente se ha mostrado desde el primer día de gestión dialoguista y conciliador. Con la oposición esa estrategia no dio resultado, al punto que ya se rompió el acuerdo educativo. Con los gremios, tampoco.  En setiembre Mujica llegó a la mitad del período y los conflictos no ceden.
“Todos cometemos errores, y es posible que yo sea responsable de un exceso de paciencia. Pero ¿qué quiere? No me gusta pecherear”, confesó Mujica a El Observador, hace dos semanas cuando fue consultado por la respuesta que ha tenido a su estilo de conducción.
De a poco el presidente se ha puesto más duro con los gremios, sobre todo con los estatales. Así fue que decretó la esencialidad a los trabajadores no médicos de la salud pública y está decidido a enviar al Parlamento el estatuto que le quita algunos privilegios a los funcionarios de la administración central.
De todas formas, ahí la firmeza tiene una limitante. En general, estos sindicatos son “compañeros”. Gremios de izquierda con los que no es fácil ir a una guerra declarada como ahora lo harán con los médicos. De hecho, cuando el presidente decidió no hacer ninguna contra propuesta más a la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) y les impidió ocupar los hospitales, un fuerte reproche del Partido Comunista –con amenaza de renuncia incluida– hizo retomar la negociación.
El monopolio del saber
Pero ahora con los especialistas médicos, el gobierno sí puede ir a fondo en una confrontación directa. Los cirujanos, que es donde se sitúa el foco del conflicto, no es un gremio con orientación de izquierda. Por el contrario, la cúpula está vinculada a los partidos tradicionales. Eso además los había dejado bastante solos, transformándolos casi en una “oveja negra” del movimiento sindical.
Ahora, el desafío del gobierno es dar la pelea en la opinión pública. Deberá demostrar que con el abandono de los puestos de trabajo esos especialistas pusieron en riesgo la atención de los usuarios más pobres. Pero como la idea es generalizar el conflicto al resto de las especialidades médicas, los argumentos también serán más amplios. “La salud es un derecho humano fundamental y los Estados se encuentran obligados a asegurar la asistencia médica de todos. En especial garantizando la disponibilidad y accesibilidad de personal médico y profesional a los grupos socialmente desfavorecidos con base en un criterio de equidad”, dice la declaración que leyó Breccia.
Además de un problema en el conflicto de los cirujanos, el gobierno encontró una oportunidad.

Las encuestas

El presidente Mujica no le dio importancia a la reciente medición de Cifra, que muestra un desplome en la evaluación de la gestión. “Tengo que seguir trabajando”, dijo. Por su parte, el vicepresidente Astori dijo a El Observador que las encuestas hay que tenerlas en cuenta “den bien o mal”. A su juicio, la última medición debe ser tomada como un “aliciente” para trabajar “cada vez mejor”.

@gonza_ferreira

El Observador

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