Argentina: Para el INDEC, el NOA tiene menos indigentes que Capital

En las provincias del norte la pobreza habría caído a la mitad de la que había hace un año. Y porcentajes de pobreza que bajan hasta la mitad de los que figuraban un año atrás.

Compartir Por Ismael Bermúdez – iEco Diario Clarín – Economía – 26 SEP 2012 00:00h

En las provincias históricamente más pobres, las del Norte argentino, ya casi no quedan indigentes y el número de pobres se redujo significativamente. Es el caso de Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Chaco, La Rioja, Misiones y Corrientes con índices de indigencia inferiores al 2% de la población.

Por ejemplo, en Tucumán y Jujuy la indigencia es de solo el 1%. Llamativamente, en proporción, la Ciudad de Buenos Aires tiene niveles de indigencia que hasta duplican los registros del NOE y NOA. Y en pobreza, se equipara a los datos de Jujuy.

Según el INDEC, la menor indigencia, con apenas el 0,1%, se registra en La Rioja. Y con la menor pobreza (0,9%), Comodoro Rivadavia. A la cabeza de la pobreza, con el 10,6%, y con 3,3% de indigencia, está Concordia. En la Capital la indigencia llegaría al 2,3% y la pobreza al 4%. Y en el conurbano al 2,2% y 8,6% Los datos difundidos ayer por el INDEC llegan a conclusiones sorpresivas: la indigencia y la pobreza quedaron fijos en los mismos porcentajes de la segunda mitad de 2011 a pesar de que la canasta básica aumentó poco (7,4%) y los ingresos hasta de quienes trabajan en negro subieron mucho más (12,6%). La lógica indica que deberían haber bajado la pobreza y la indigencia.

Así, sigue habiendo 6,5% de pobres y 1,7% de indigentes. Sobre una población urbana de 37.500.000 personas, equivale a 2,4 millones de pobres, de los cuales 637.000 serían indigentes.

La diferencia con la medición oficial anterior es que bajaron los índices en el interior del país y aumentaron en la Capital y en el Gran Buenos Aires. Es la primera vez que desde 2003 en la serie del INDEC se frenó la caída de la indigencia y de la pobreza.

Este estancamiento en la estadística oficial de la indigencia y de la pobreza es una consecuencia de la propia manipulación del INDEC. Porque coherente con su propias mediciones, que señalan que los ingresos de la población subieron por encima de los valores de las canastas básicas, tanto la indigencia como la pobreza deberían haber bajado aún más. Pero, en ese caso, y cuando las mediciones alternativas dicen que los indigentes superan el 6% y la pobreza ronda entre el 21 y 30%, la conclusión del INDEC hubiera sido que en todo el país casi no habría indigentes y muy pocos pobres. Para evitar difundir semejante conclusión, y aunque difiera con sus propios datos de ingresos y suba de las canastas, la información oficial asegura que se interrumpió la “línea descendente” de esos dos indicadores sociales claves que se inició en la primera mitad de 2003.

ibermudez@clarin.com

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