Argentina: El “pleno empleo” en el Chaco es maquillaje y ficción

El INDEC afirma que Resistencia tiene la tasa de desempleo más baja del país: 0,4%. Pero el dato está distorsionado con planes sociales y picardía política. Desocupados “invisibles” dan su testimonio.

Compartir – Por Pablo CalvoEnviado especial – Diario Clarín Resistencia – 30/09/12

“Ocupados-Desocupados”. Cientos de beneficiarios de planes sociales, el jueves pasado, hacen fila para cobrar en el banco que está dentro del estadio donde jugará la Selección/Leo vaca.

Patricia Careaga vive debajo de una hamburguesa. Su toldo de plástico alguna vez fue cartel de publicidad de un local de comidas rápidas, símbolo capitalista reciclado en techo de una vivienda social.

Ella tiene 35 años, secundario completo, terciario iniciado, nociones de francés, experiencia como maestra de tejido y la fuerza de un camión, pero trabajo, no tiene.

Fabián Verón es electricista y puede hacer tareas de mantenimiento industrial. Es el papá de Luz Milagros, la beba que resucitó en abril y le lleva ganados seis meses a la muerte. Fe no le falta, ayudas esporádicas recibe y promesas laborales ha escuchado, pero un puesto estable, con plenitud de derechos, todavía no consigue.

Gladys López va día por medio a un lubricentro donde le pagan 47,50 pesos por tarde que le toca. La Asignación Universal por Hijo y una quinta con zapallos, acelga y cebollas de verdeo refuerzan su presupuesto para dar de comer a sus cuatro hijos. Pero nunca tuvo acceso a un empleo en blanco.

Germán Cazal supervisa la construcción del monoambiente donde vivirá con su familia antes de la Navidad. Hace trueque con los albañiles: les paga con sándwiches de milanesa y mercadería de su pequeño almacén. Compró los ladrillos con la indemnización que recibió hace un año de una cadena de electrodomésticos que impuso el ajuste y lo dejó en la calle. Desde entonces, el vendedor de electrodomésticos vive en un barrio donde no puede enchufar la heladera, porque hay baja tensión. Reparte su currículum varias veces a la semana, pero del mercado formal nadie lo convoca.

Estas historias tienen nombre y apellido, porque son testimonios obtenidos de primera mano por Clarín en el Gran Resistencia, un conglomerado donde, según las estadísticas oficiales, los desocupados no existen.

La última medición del INDEC afirma que el desempleo allí es de sólo el 0,4 por ciento, algo “histórico” para el gobernador Jorge Capitanich, que además promete impulsar la creación de 40 mil empleos más en el sector privado de aquí al año 2015.

Un conocedor de las asimetrías de la provincia, Rolando Núñez, le sale al cruce: “El desempleo abierto supera los dos dígitos y esto ocurre porque no hay fuentes de trabajo, la tasa de actividad es muy baja y disfrazan el desempleo con la idea de que mucha gente dejó de buscar trabajo o no quiere buscarlo, con eso achatan la tasa. En definitiva, hay entre 60 y 70 mil chaqueños que quieren trabajar y no pueden trabajar, están desocupados, sin considerar que tenemos un valor similar de aquellos que están con planes, becas y programas sustitutivos de empleo sin que trabajen o prestando servicios poco intensos, pocas horas, y que figuran como empleados”.

“A eso se suma otro factor, que es el enorme desarrollo del empleo público: hay 104 mil personas que están trabajando mensualmente para el Estado entre el personal permanente y el transitorio. Ahí hay un bosquejo de trabajo, pero no fuentes de trabajo”, explica Núñez, coordinador del Centro Mandela, una ONG dedicada a temas sociales.

En esta ciudad de esculturas en cada esquina -tres Evita, dos Perón, una Torre Eiffel-, los funcionarios jerárquicos ganan diez veces más que los maestros , los taxistas juegan al truco de parados, el café se sirve con chipá y las manifestaciones arrancan a las 9 de la mañana, porque el sol de la tarde obliga a la siesta.

Rumbo a una protesta, el líder piquetero Alberto “Tito” López señala a Clarín que el “pleno empleo” chaqueño “es mentira” y que una franja de sus seguidores no reciben ni siquiera asistencia social.

“A ver, vengan acá los que no tienen nada, ni trabajo ni plan”, ordena por el megáfono, debajo de un sombrero de ala azul. Y enseguida se amontonan 32 personas, entre ellas madres con chicos en brazos, jóvenes y cartoneros. “Si un padre consigue trabajo, le pagan 225 pesos y corre el riesgo de que a su mujer le corten otros beneficios que tenga. Hay familias que, en este esquema, perderían plata, por eso prefieren mantener el ingreso mayor, sin salir a buscar empleos mal pagados”, señala Omar Gómez, en caminata hacia la Plaza 25 de Mayo, que es la principal.

Jorge Colina, jefe de investigaciones del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) calcula que el desempleo chaqueño afecta al 21,1 por ciento de la población activa: “El fenómeno de la baja tasa está lejos de representar un problema menos; todo lo contrario, es un problema laboral más, dado que es el resultado de la baja tasa de participación laboral. Es decir, gente en edad de trabajar que, desalentada por la falta de oportunidades laborales, se inclina por retirarse del mercado laboral”.

Un informe de su consultora explica que “en Resistencia, apenas 6 de cada 10 personas en edad activa, entre 20 y 60 años, participan en el mercado de trabajo, el resto son amas de casa, estudiantes o personas que no estudian ni trabajan por falta de chance o escasas habilidades para el empleo. Si estas personas comenzaran a buscar trabajo, la tasa de desempleo sería hasta tres veces más alta que el promedio nacional, de 7,2 por ciento. Es un fenómeno que se denomina ‘desempleo oculto’”.

El Nuevo Banco del Chaco pagaba los planes sociales en el centro de la ciudad, pero la sucesión de cortes de calles en reclamo de aumentos, y la visibilidad periodística de esos conflictos, llevó a una mudanza hacia las afueras.

Clarín encontró la larga cola de “ocupados-desocupados” en el estadio del Club Atlético Sarmiento, cuyos cimientos fueron inaugurados por Néstor Kirchner en 2009 y, el próximo miércoles, será escenario del duelo entre Argentina y Brasil.

La cola de beneficiarios de planes sociales supera los 100 metros y comienza a moverse hacia las entrañas de la platea visitante a las 7.30, porque a las 8 arrancan los pagos.

Más apartado, entre calles de polvo, está el barrio Hermano, cuyas mujeres tuvieron que salir a vender locro, pastelitos y empanadas para poder comprar los postes de luz.

¿No hay plata para esto? Un relevamiento que hizo Clarín sobre los últimos 400 decretos firmados por Capitanich, permitió encontrar algunas perlas. El 23 de agosto, por ejemplo, el gobernador autorizó un anticipo de 20 mil dólares, en pleno cepo cambiario, a dos pilotos de avión, para que aprendan a manejar el nuevo Learjet 60 que compró la provincia.

En setiembre, Capitanich designó a una funcionaria para representarlo en una exposición de arte en Alemania, una feria de alimentos en Moscú y una reunión técnica en Bolivia y le asignó 10 mil dólares para “solventar gastos de cortesía, homenajes e imprevistos”.

Además, avaló viáticos por 5.400 dólares para dos enviados a la Cumbre Mundial de Loterías, que se hizo en Canadá.

Lejos de esos billetes, en el barrio 29 de Agosto, María corta el pasto con un machete y avisa: “Tenga cuidado, que puede haber yararás”. Un cartel da la bienvenida, con un entusiasmo que le gana a la resignación, pues dice: “Queremos vivir mejor”.

Es allí donde Patricia Careaga, la emprendedora sin emprendimiento, se las arregla para capacitarse en varias cosas a la vez. Ensaya dactilografía con un teclado sin pantalla, porque no pudo ahorrar todavía para comprar el resto de la computadora. “Cierro los ojos y me imagino las letras. Por suerte, mi hermana trabaja en un ciber y cuando voy al centro puedo practicar mejor”, cuenta, mientras escucha una clase de instrucción cívica que le bajó su sobrina al celular: “Tengo que aprender el funcionamiento de los tres poderes y los principales artículos de la Constitución, porque me avisaron que hay un puesto en Tribunales y quiero presentarme”.

Patricia tuvo hace poco una entrevista en una empresa de celulares “pero una no rinde cuando estás tan nerviosa, cuando la instancia es tan decisiva”. Mientras espera una nueva chance, se anima con el inglés, compra especias al por mayor para venderlas en bolsitas, y quiere organizar una “venta de garage” con las pocas cosas que tiene.

Los funcionarios chaqueños sostienen que los índices extraoficiales “carecen de rigor científico y confunden a los consumidores con datos no comprobados”, como toreó el subsecretario de Comercio Interior provincial, Ricardo Marimón, en línea con los argumentos de sus pares nacionales.

Le molesta el denominado Índice Barrial de Precios , que duplica los costos de la Canasta Básica Total que da el INDEC. Este indicador, elaborado por la agrupación Barrios de Pie en base a relevamientos en 76 barrios de Vilelas, Barranqueras, Fontana y Resistencia, asegura que una familia chaqueña necesita 3.226 pesos para no ser pobre, mientras que el INDEC ubica esa línea en los 1.555,43 pesos.

La brecha aparece también en el cálculo de la Canasta Básica Alimentaria para una familia tipo, que para el Gobierno nacional es de 699,01 pesos y para los militantes sociales chaqueños es de 1447,08 pesos.

“Es la realidad que nos traen nuestros 40 relevadores, que caminan los barrios mejor que cualquier técnico del INDEC. Quieren pintar un mundo de fantasía, como pasa con el índice de desempleo. Les falta anunciar la llegada masiva de suecos, españoles y americanos al Chaco en busca de trabajo”, ironiza Marcelo Salgado, de Barrios de Pie, mientras recomienda la lectura de blogs que se burlan del anuncio de la desocupación cero.

La última sudestada, o quizás los piquetes que la esperaban cerca del aeropuerto, impidió el aterrizaje de la presidenta Cristina Kirchner, a quien aguardan ahora el próximo jueves, un día después del partido de la Selección.

La esperan con otra muestra de fidelidad: la administración Capitanich decidió suspender la difusión de su Índice de Precios al Consumidor, que daba más alto que el del INDEC. Se va a seguir haciendo, pero permanecerá en secreto, como los datos clave de las novelas de suspenso.

Suena sincera, esta vez sí, la justificación que dio el ministro de Planificación del Chaco, Raúl Codutti: “La gente ya no cree en estas mediciones”.

Aquí, en Resistencia, suceden cosas increíbles. Mientras la gente reclama, por ejemplo, las autoridades acaban de aumentarse el sueldo. Hay también una calle en el centro que se llama Arturo Illia que, de repente, pasa a llamarse Juan Domingo Perón.

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