Argentina: En 1205 accidentes ferroviarios murieron este año 190 personas

La tragedia de Once se llevó 51 vidas. Pero la seguridad de los trenes no mejora. En los primeros siete meses del año, se multiplicó la cifra de casos fatales. Desde 2004, ya murieron 3.200 personas.

Compartir – Por Pablo Calvo – Diario Clarín – Trenes – 21/10/12

La planilla es una celda de destinos amontonados. Hay números, tablas, llamadas al pie, cifras de víctimas, renglones vacíos. La tragedia que en febrero sacudió al país, por las 51 vidas que se perdieron, es presentada de manera seca: “Colisión con obstáculo” , dice, como si el tren que se hizo acordeón hubiera llegado hasta la estación Once en óptimas condiciones hasta el punto de impacto. El registro oficial resume el caso del siguiente modo: “Total de accidentes: 1; Muertos: 51; Heridos 700”.

Es un documento generado por el Ministerio del Interior y Transporte, obtenido por Clarín mediante un pedido de acceso a la información. Revela que en 1.205 accidentes, registrados entre enero y julio pasados en las líneas Mitre, Sarmiento, Roca, Belgrano Norte y Urquiza, murieron en total 190 personas y 1.727 resultaron heridas.

Falta contabilizar las víctimas del Belgrano Sur y del San Martín y las muertes que se produjeron durante agosto, setiembre y octubre. Las más recientes se produjeron el 8 de octubre, cuando dos hinchas de River, que iban a festejar el récord Guinness por la extensión de una bandera, murieron en el puente donde se cruzan las vías del Mitre y del Belgrano.

Con estas estadísticas, se está cerca de cuadruplicar la cantidad de víctimas fatales que se produjeron en febrero en la estación Once.

En los primeros siete meses del año, hubo 113 “apedreamientos” contra formaciones, con 116 heridos. Y 182 “arrollamientos de personas”, con 73 heridos y 108 muertos. Aquí, sólo uno salió ileso.

De esos 108 muertos, 69 figuran como suicidas, renglón que no es atribuible a las malas condiciones de los trenes. Sí descubre que, en las vías, se produce un suicidio cada tres días.

Siete personas sufrieron descargas eléctricas y otras tres murieron electrocutadas. Se produjeron además 731 golpes y caídas de pasajeros: nueve murieron y 737 quedaron lastimados.

“Estos números son una muestra de la imprudencia de la gente, pero también del mal estado en que se encuentran los trenes y las estaciones. Los vagones están sobrecargados, las condiciones de seguridad son deficientes y la gente no va colgada del estribo porque le gusta , sino porque adentro no tiene lugar. Si en nuestros trenes viajan seis personas por metro cuadrado, como mínimo tiene que cerrar la puerta del vagón”, explica el ingeniero ferroviario Norberto Rosendo, experto en seguridad.

Rosendo es miembro de la ONG Salvemos al Tren, integrada por ex trabajadores de Ferrocarriles Argentinos que reclaman la conformación de una empresa estatal de trenes. “Dejar de comprar trenes chatarra en China o España, desarmar negocios sindicales y prestarle atención a los reclamos de los usuarios puede ayudar a bajar el promedio de muertes, que son más que 190. Eso, sin ninguna duda”, afirma Rosendo.

El ferroviario Angel Contestí, especialista en ajustes de precisión de los motores, considera que hay que incluir en el listado de víctimas “a miles de pasajeros que dejaron de tomar el tren, por el cierre de ramales y la decadencia de los servicios, y, sobre todo en los últimos tres años, se volcaron a las rutas y autopistas argentinas, con los resultados trágicos por todos conocidos”.

Ya retirado, Contestí forma parte de la organización Tren para Todos, que juntó firmas para pedirle al Gobierno que reviviera los servicios y conectara nuevamente a todo el país. Su agrupación se hizo famosa a comienzos de la era kirchnerista, cuando sostenía que era “una locura costosísima e innecesaria” el intento de la Casa Rosada por montar un Tren Bala, para unir Buenos Aires, Rosario y Córdoba.

“Es indignante que no se hable más acerca del estado de los trenes, del material rodante, del estado de las vías. Lo del Once ocurrió hace ocho meses y el Poder Ejecutivo aún no le ha dado ninguna explicación a las víctimas, sinceramente no pasa en ningún país del mundo”, dice Contestí.

El Sarmiento encabeza este año la lista de trenes mortales, con 92 muertos (51 del Once) admitidos hasta julio pasado. Lo siguen el Roca con 56 personas fallecidas, el Mitre con 26, el Belgrano Norte con 14, hasta junio, y el Urquiza con 2 muertos reconocidos hasta abril, ya que a partir de esa fecha no suministró información.

A esta lista de 190 muertos y 1.727 heridos hay que agregarles los casos más recientes. El 12 de setiembre, por ejemplo, una mujer embarazada de cuatro meses manejaba su coche cuando fue arrastrada 400 metros por un tren que había partido de Mar del Plata rumbo a Constitución. Murió cuando era trasladada al hospital y su auto quedó destruido.

Los anuncios oficiales van detrás de las tragedias. El jueves pasado, el Gobierno admitió que las obras anunciadas para el Sarmiento que debían terminar el 30 de setiembre demandarán tres meses más. El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, prometió que “nueve de las 18 formaciones estarán reparadas a nuevo” y que en el primer semestre de 2013 “estarán terminados todos los pasos a nivel y los talleres de la línea ferroviaria, que se encontraban en un estado calamitoso”. Contratarán después a 120 banderilleros para las líneas Mitre y Sarmiento, una forma de prevenir los accidentes en los pasos a nivel. Se sumarán a los 230 banderilleros actuales, 100 del Mitre y 130 del Sarmiento.

En julio, el Gobierno quitó la concesión del servicio a la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), a quien responsabilizó por la tragedia de febrero. Hace dos días, la Justicia procesó a los hermanos Cirigliano, empresarios que manejaban la concesión, y a los ex secretarios de Transporte del Gobierno Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, por no controlar la prestación del servicio.

El presidente del Instituto Argentino de Ferrocarriles, Pablo Martorelli, explica que el término “accidente” de estas estadísticas “es muy relativo, ya que se refiere a hechos fortuitos inevitables, que no es lo que suele suceder en la siniestralidad vial y ferroviaria”.

El especialista brinda estas definiciones: “Los apedreamientos son agresiones y pueden causar daños a pasajeros y a bienes ferroviarios o de terceros. Los descarrilamientos son hechos netamente ferroviarios, sin intervención de terceros, salvo algunas excepciones como colisiones en pasos a nivel que generen descarrilo de vehículo ferroviario. Y las electrocuciones son generalmente hechos causados por invasión de zona de seguridad (gente que cruza vías por lugares no autorizados)”.

En cuanto a los impactos en los cruces a nivel, Martorelli subraya que “la prioridad de paso siempre es del ferrocarril y es obligación del que cruza (en vehículo o a pie) detenerse ante todo paso a nivel, cualquiera sea su señalización (los capacitadores e instructores de manejo de automotores jamás enseñan esto y normalmente no lo saben). En los siniestros en pasos a nivel, la responsabilidad es compartida entre el ferrocarril, el modo carretero y el organismo vial (aunque los jueces raramente citan al responsable vial)”.

El directivo remarca que “no todos los hechos siniestrales, son la misma cosa” y que los datos estadísticos son insuficientes.

“Globalmente, tenemos 321 muertes en 2011 y, según los datos parciales de 2012, otras 190 muertes. Comparando ambos datos (año completo 2011 y medio año 2012), surge que hubo 0,88 muerto por día en 2011 y 1,04 muerto por día en medio 2012 (para 3 concesiones). Restando el caso extraordinario de Once, la media diaria para medio año 2012 es de 0,76 (aunque faltarían datos de cuatro líneas). Es decir, menos de una víctima fatal por día. En el modo automotor se estiman unas 25 muertes diarias (un choque de Once cada dos días)”.

“Si vemos los totales de hechos en el período de la estadística disponible, se advierte una tendencia declinante (o sea reducción de siniestros y también de muertos y heridos). Veremos oportunamente cuál será el resultado total de 2012”, es, hasta aquí, su lectura.

Pese a que mueren no menos de 300 personas al año desde 1996 hasta la actualidad, poco se invierte en prevención de los accidentes. El Estado no es eficaz en el control de los servicios y, cuando recibe alertas de seguridad, las ignora. Como ocurrió en febrero.

Pablo Calvo

Clarin.com

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