Argentina: El fiscal y dos policías complicaron la situación de Miceli en el juicio

El primero le sumaría el delito de dádivas y los uniformados dieron otra versión sobre cómo se fajaron los billetes

Compartir – Por Nicolás PizziDiario Clarín – Juicio – 31.10.12

Si fuera una pelea de boxeo, el relator diría que está contra las cuerdas. En la segunda audiencia del juicio oral en su contra por el escándalo de la bolsa de dinero, Felisa Miceli recibió una mala noticia: el fiscal de juicio, Fernando Arrigo, anunció que también podría acusarla de recibir dádivas, que prevé penas de hasta seis años de cárcel. Como aún no está probado cómo llegó el dinero al baño de la ex ministra, la Fiscalía sospecha que pudo tratarse de una coima.

Recién durante los alegatos se sabrá si el fiscal amplía la acusación, pero en esta instancia debe informar al tribunal de esa posibilidad.

El Código Penal reprime la aceptación de dádivas por parte de funcionarios públicos “para hacer o dejar de hacer algo relativo a sus funciones”. Es indiferente que se cumpla o no lo que se busca a cambio.

Miceli está procesada por encubrir el origen presuntamente ilícito de los $ 100 mil y US$ 31.670, y hacer desaparecer el acta original labrada por la Policía aquel 5 de junio de 2007. “Hay que esperar cómo avanza el debate oral para saber finalmente si habrá un concurso ideal de los tres delitos”, explicó una fuente judicial.

En este caso, sin embargo, no incidiría en el máximo de la pena, que seguirá siendo de diez años.

En la audiencia de ayer, declararon los dos policías que realizaron la inspección antiexplosivos de rutina. El cabo 1° Carlos Isaías fue el primero que vio la bolsa en el baño. “Abrí el placard y encontré un paquete colgado de una percha. Saqué una linterna y vi que había dinero. Lo llamé al suboficial Palo. Quisimos contar los billetes en el baño pero estábamos incómodos y fuimos con el mayordomo a un escritorio”, relató.

Ante una pregunta del fiscal, dijo que “no había un protocolo” de búsqueda de explosivos.

El fajo de billetes de cien pesos estaba sellado. Decía “un millar” y el número de lote. Los dólares, en cambio, se contaron varias veces. Se hizo un acta pero se rompió porque tenía un “error de tipeo”, según declaró el subinspector Patricio Rodrigo Palo, a cargo del procedimiento.

Finalmente se imprimieron dos juegos que firmaron los dos policías, el mayordomo y una de las secretarias de Miceli. Una de las actas –siguiendo el mismo testimonio- quedó en poder de la otra secretaria presente, María Teresa Barco, quien también recibió el dinero.

La otra fue a la Brigada de Explosivos. Enterada del procedimiento, Miceli pidió esa copia, pero cuando estalló el escándalo aseguró que la perdió.

“Todos nos asombramos porque era algo inhabitual… Cuando estábamos en el baño dudé si los billetes eran falsos. Mi superior me sugirió que le saqué una foto pero no tenía cámara”, recordó Palo.

Los dos policías también confirmaron que el fajo de pesos era rígido y estaba termosellado por lo que solo se podía abrir con un elemento cortante. Esto complica la situación de Miceli, quien había declarado que ella misma armó el ‘ladrillo’ en su casa envolviendo los billetes con un filme de cocina y que lo cerró aplicándole calor.

Nicolás Pizzi

Clarin.com

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