Argentina. Jorge Lanata: Máximo, el “Osito” de mamá, no es mudo

Y el nene finalmente habló. La voz hasta entonces desconocida por casi todos y todas se escuchó en La Cornisa, el programa de Luis Majul. El nene habló allí durante 24 segundos: “Yo lo veía con mi papá”, dijo. “Jugábamos a los soldaditos y pasaba y por ahí te rompía todo (se ríe).

Compartir – Por Jorge LanataDiario Clarín – Gentes – 03/11/12

Así hacía Néstor: por ahí estabas ahí, jugando, y papá te rompía todo y se divertía, y nosotros nos enojábamos. Pero lo volvíamos a armar. Creo que por ahí nos estaba enseñando algo, en ese sentido”.

Veinticuatro segundos y un poco más. Quienes pudieron ver en privado la película sobre Néstor Kirchner dirigida por Paula de Luque relatan que también incluye unos segundos más de Máximo diciendo que a su padre le hubiera gustado que su abuelo, el padre de Néstor, lo hubiera visto llegar a intendente, gobernador y presidente.

La voz de Máximo fue trend topic en Twitter el 30 de octubre: “Más allá de escuchar LA VOZ del silente Máximo, le prestaron atención a la anécdota que cuenta ?”, tuiteó su amigo personal Mariano Martin.

“Lo bueno: Máximo no es mudo. Lo malo: no se le entiende absolutamente nada”, decía otro tuit.

“Psicólogos para todos: jugábamos a los soldaditos y pasaba Papá y rompía todo. Máximo Kirchner”, otro más.

“Nació en La Plata el 16 de febrero de 1977. Debería haberse llamado Néstor por una tradición familiar –escribe Laura Di Marco en su libro sobre La Cámpora–, pero Cristina lo impidió y sólo negoció el segundo nombre: Carlos”.

La Presidenta lo llama “Osito”.

A los treinta y cinco años, Máximo tuvo un solo trabajo en relación de dependencia: fue en el año 2000 para la empresa Petersen, Thiele y Cruz, propiedad del Grupo Eskenazi. Cuando terminó el secundario en la escuela pública Guatemala de Río Gallegos viajó a La Plata para estudiar Derecho: no llegó a completar el primer año. Más tarde intentó estudiar periodismo deportivo en TEA, pero tampoco completó los primeros cursos. En aquello tenía una pequeña experiencia: había cubierto los vestuarios para un programa de radio de Santa Cruz que conducía el entonces corresponsal de Clarín en Río Gallegos, Wilmar Caballero.

“Allá por el 2007 yo tenía un espacio en la radio oficial santacruceña –le contó Caballero a Noticias– y Cristina me preguntó si no le podía dar laburo a Máximo. Hacíamos los partidos más importantes de la fecha desde Capital y él cubría los vestuarios”.

Oficialmente, Máximo trabaja en la inmobiliaria Sancho-San Felice en la calle Alberdi 43 de Río Gallegos y se supone empleado de la firma, aunque en verdad figura como miembro fundador y vicepresidente de Negocios Inmobiliarios S.A.

E integra con sus padres las sociedades Los Sauces S.A. (dedicada a negocios inmobiliarios, hotelería, turismo y servicios), y entre 2008 y 2010 integró el directorio de El Chapel S.A., dedicada a la consultoría. Ante la AFIP, Máximo es un trabajador autónomo categoría T1 Cat V con ingresos de treinta mil pesos al año.

“Máximo va y viene, pero últimamente le cuesta soportar la presión”, dicen diversas fuentes a Clarín cuando se pregunta por el domicilio del hijo presidencial.

Máximo vive con su novia, María Rocío García, un año mayor, en la casa que fuera de sus padres en el barrio APAP de Río Gallegos sobre la calle Cañadón Seco, la misma casa de 200 metros cuadrados en la que vivió con su novia anterior , Tamara Mori. Circula por la ciudad en un Honda CRV color gris, seguido siempre por una custodia.

“Siempre fue un pibe muy reservado, acá casi no se lo ve”, relató a Clarín una periodista de Gallegos, “siempre se movió con el mismo círculo de amigos. En la secundaria eran cinco y se denominaban ‘la esquina’ porque siempre se sentaban en la misma esquina a pasar el tiempo. El caso de su hermana, Florencia, es distinto: cuando viene, siempre se la ve con sus amigas y va al único pub de Gallegos con ellas. El año pasado se armó lío con Florencia porque no quería pagar la entrada de sus amigas al pub y empezó a los gritos. Eran veinte pesos”.

El hermetismo alimenta el mito: en Gallegos florecen los rumores sobre Máximo, las drogas y el alcohol pero, aunque algunas fuentes lo afirman off the record, ninguno ha podido ser probado. Tampoco ninguna de las mil historias sobre su operación en la rodilla.

De aquella noche confusa sólo pudo confirmarse que fueron ochenta mil dólares los que pagó el Estado para trasladar al hijo de la Presidenta a un hospital privado en Buenos Aires. A Cristina, en sus discursos, le encanta hablar del Osito: “Quiero contarles una historia –confesó la Presidenta durante la recepción de los atletas olímpicos de Londres 2012–, me va a matar Máximo, pero no importa. Máximo iba al colegio, año 83, y saca insuficiente en Educación Física. Estaba en primer o segundo grado. Entonces me fui al colegio a ver al profesor. Aclaro que yo no era entonces autoridad de nada, era una simple abogada. El profesor, que era un señor militar, me dijo que le había puesto insuficiente porque no sabía hacer la vertical. Entonces yo lo mire y le dije: “Mire, yo soy abogada, mi marido también es abogado, somos uno de los estudios más importantes de Santa Cruz y ninguno de los dos sabe hacer la vertical. Nunca aprendimos a hacer la vertical porque, en realidad, nunca andábamos dando vueltas carnero, sino que en una de esas lo nuestro era la lectura… Ahora, si usted le preguntaba al chico quién era el presidente en ese momento, seguro que sabía”.

La actitud de mamá hacia el Osito es ambigua: contó hace algunos meses cómo le cambiaba los pañales y estimula, a la vez, el mito de prepararlo para entrar por la puerta grande a la política. Algunos empresarios que pidieron reserva de su nombre juran haber recibido llamadas de Máximo o de gente hablando en su nombre, y fuentes de su entorno afirman la preocupación de sus padres por pagarle cursos de oratoria y formación política. Hace un par de años contrataron uno de esos cursos con asesores de Rodríguez Zapatero en España y Máximo se resistió a viajar. Terminó haciéndolo un amigo que se benefició de los gastos pagos. Varios blogueros K aseguran que Máximo sigue minuto a minuto las discusiones en la red, aunque ninguno de las cuatro cuentas de Twitter que llevan su nombre es oficial, y hay quienes afirman que han recibido tuits de Máximo con felicitaciones luego de retrucar a algún opositor.

Tiene línea directa con Carlos Figueroa, el notero de Duro de domar que aterrizó como gerente de noticias en Canal 7, y con el ex bloggero y actual presidente de Télam, Santiago “Patucho” Alvarez.

Fue Máximo quien promovió el encuentro de Kirchner con Miguel Bonasso luego de leer “Recuerdo de la muerte”, y hay quienes aseguran que Máximo lleva adelante una especie de entrenamiento mediático con un equipo del que participarían la actriz Andrea del Boca y algunos asesores del gobierno.

A los treinta y cinco años el chico dijo sus primeras palabras. Habrá que ver cuándo y cómo pronuncia las segundas.

Clarin.com

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