Montevideo: Pasó el plazo de 5 días que pidió IMM y siguen demoras en Garzón

IMM todavía no ha completado la sincronización de los semáforos

 Por Redacción – El Observador – Compartir

Y  es como esperar a la novia”, dijo con picardía Luis Gonzaga, un veterano que a las 5 de la mañana se había tomado el nuevo G (antes 130) para ir hasta el hospital Maciel.

Siete horas después estaba de nuevo en la Terminal Multimodal Colón, punto de partida del flamante corredor Garzón, esperando el tercer ómnibus hacia La Paz, ahora denominado G1. “Hace ocho minutos que estoy esperando”, expresó.

Esos minutos habían empezado a correr desde la hora de salida prevista.

Esta información se exhibe en paneles LED sobre los andenes. Gonzaga tuvo que esperar unos minutos más para irse para su casa. “Vamos a juntarnos los vecinos para que se termine”, espetó antes de subirse al vehículo, ahora con un tono menos simpático.

Alida Machado, de al menos 70 años, agregó que ahora tiene que subirse y bajarse de más ómnibus, que sus piernas ya no tienen 20, y que pierde tiempo en los trasbordos. “Uno no trabaja pero tiene que llegar puntual al médico”, rezongó.

La sensación que reina todavía en la terminal a una semana de su inauguración es semejante al nerviosismo de los pasajeros de un avión que no encuentran la puerta de embarque. “¿Dónde sale para Aviación?”, preguntaba una señora que correteaba esperando la siguiente respuesta: el ahora G4 (líneas 2, 174 y 329) para el tramo entre la terminal y Aviación para en el andén 6 pero estaba en el 4. Otra llevaba casi en el aire a dos escolares para alcanzar el 468, ahora G, hacia Portones. Tenía que presentarse en el andén 1 pero estaba en el 2 donde se detiene el G que va hacia La Paz y repetía “¡qué relajo!, ¡qué relajo!” sin advertir que sobre su cabeza estaba el panel con la información.

Retrasos de entre 10 y 15 minutos en las horas picos están siendo registrados desde la inauguración del carril exclusivo. Daniel, inspector de Coetc, informó a El Observador que la descoordinación de los semáforos “sigue incambiada” y, por lo tanto, “los ómnibus no llegan en hora”.

De todas formas, el trabajador indicó que la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) está siendo “bastante tolerante”. Es que para la Unidad de Planificación del Transporte Urbano, una demora de cinco minutos en salir de la terminal ya es motivo de una sanción. Sin embargo, la luz verde para los ómnibus es muy corta y se “comen” las rojas.

Técnicos de la IMM están trabajando en la sincronización de los semáforos. Ricardo Prato, secretario general de la comuna, no precisó la cantidad de días que demandará la tarea. Una vez que esté en funcionamiento, los ómnibus podrán viajar entre 4 y 6 kilómetros por hora más rápido que en las restantes avenidas de la ciudad.

El Observador cronometró el recorrido de un coche de la línea G con destino Ciudad Vieja.

La salida de la terminal se produjo a las 12:05. Le tomó cuatro minutos para llegar a la Plaza Colón a seis cuadras de distancia (y dos paradas).

A las 12:12 pasó por Camino Casavalle, cuarta parada, ya con carga casi completa. La vuelta por Santa Lucía, fin del corredor, se realizó a las 12:27.

En total, los pasajeros demoraron 22 minutos en recorrer un poco más de 40 cuadras. Esta línea debería tardar, en teoría, 18 minutos entre la Plaza Colón y Belvedere, una extensión similar a la anterior, pero cada retraso involuntario trastoca en el programa de todo el día.

Por eso Valeria, vecina de Tres Cruces pero empleada en Colón, refunfuñaba ayer en la terminal, porque el viaje hasta allí le llevó 30 minutos más. “Es por los semáforos”, criticó.

Según las promotoras de la IMM, casi nadie consulta los tableros. Y pocos leen el folleto que les entregan con un mapa con el detalle de los andenes, la nueva denominación de los ómnibus y el listado de las paradas. “Preguntan mucho y gritan mucho”, relató una de ellas.

No obstante, su compañera, María Inés Piñeyrúa, manifestó que, en comparación con la semana pasada, la gente pregunta menos, pero “sigue molesta”, en especial, las personas mayores.

La razón principal es la demora de los servicios. Verónica, otra promotora, añadió que algunos conductores no contribuyen a mantener la calma. “Paran en cualquier lado”, apuntó. Los andenes 3 y 7 están previstos solo para el descenso de pasajeros pero la joven explicó que muchos paran más adelante para evitar detenerse, por lo que se aglomera más gente en la puerta.

Promotoras e inspectores dijeron que los pasajeros están confundidos por el cambio de número a letra, y porque hay ocho líneas que cambian de andén después de las 21 horas; pero todos coincidieron en que será cuestión de acostumbrarse.

La reacción de los conductores

A lo largo del corredor Garzón estaban dispuestas parejas de inspectores de tránsito para vigilar la circulación de los vehículos.

Ayer se realizaba sin problemas, al tiempo que se colocaban señales de prohibido estacionar, aunque varios autos estaban cometiendo esa infracción.

Jorge, un taxista, indicó a El Observador que, a pesar de las críticas, se circula con celeridad a no compartir la calle con los ómnibus. Lo único que cuestionó fue la cantidad de semáforos que cree insuficiente para el cruce seguro de peatones.

Carlos González, por su parte, circula todos los días por Garzón para llegar a su trabajo. Su crítica se dirigió a la falta de paradas y a que el sistema no debería incluir a los suburbanos, los que, para él, deberían hacer trasbordo en la terminal Colón.

Compartir – Redacción – El Observador – Corredor Garzón – 18.12.2012 – 05:00

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