Uruguay Retornados: informe admite que el gobierno creó falsas expectativas

Campañas oficiales de “invitación al regreso” generaron el retorno de familias en base a una “ilusión” o “esperanza”. Se quejan por costo de vida y acceso al trabajo y vivienda

 por Gonzalo Terra – El País digital – Compartir

En 2011 unos 350 uruguayos retornaron por mes al país, no obstante, viven como “sufrimientos” las dificultades que deben sortear. Un informe oficial admite que se los “invitó” desde el gobierno sin capacidad para garantizar sus derechos.

El informe final sobre “Inmigrantes y retornados: acceso a derechos económicos, sociales y culturales”, afirma que la gran mayoría de los uruguayos que retornaron al país en los últimos años, de acuerdo a su relato, “lo hicieron alentados por el Estado, ya sea por los consulados en algunos casos o por el mensaje emitido por el propio Poder Ejecutivo”.

 El documento, fruto de un trabajo conjunto impulsado por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), a través de la Dirección Nacional de Política Social y la Organización Internacional para las Migraciones, acota que “los discursos oficiales propiciatorios del retorno pueden constatarse.

Seguramente no fue la intención provocar un regreso masivo para el que no se estaba en condiciones óptimas de recepción, pero el hecho de tender lazos hacia el exterior mediante el Departamento 20, con su antecedente del Programa de Vinculación para profesionales y técnicos, implicaba un estímulo para el regreso de los uruguayos en el exterior. De hecho, la ley 18.250 tiene importancia no solamente normativa sino fundamentalmente simbólica.

Su difusión necesariamente conlleva una intención de apoyar el retorno, facilitando, por ejemplo, la traída de enseres y vehículos, así como la instalación de una Operación Retorno y Bienvenida que se emplaza en el Ministerio de Relaciones Exteriores”.

Según los informes oficiales de la Dirección de Asuntos Consulares y Vinculación, desde 2009 se triplicaron los retornos, que pasan de entre 80 y 100 mensuales para ese año a 150 o 200 en el año 2010, y en el 2011 a cifras que rondan entre los 300 y 350 por mes, la mayoría provenientes de España y Estados Unidos.

Si bien en muchos casos el retorno de los uruguayos coincide con la crisis económica en España y un mayor control migratorio en Estados Unidos, todos los entrevistados para el estudio aluden a la “invitación al regreso”.

“Esto deja enfrentados a los retornantes con el país oficial, manifestando con toda su fuerza un enojo y la exacerbación del `que no vuelvan` los uruguayos que están en el exterior.

En general, se presenta una postura muy crítica con respecto a las políticas de vinculación y retorno del Estado uruguayo desde dos puntos de vista: como uruguayos y como retornados en Uruguay. Su deficiencia fundamental se origina en la falta de una infraestructura adecuada y de una partida presupuestaria.

En líneas más generales, se responsabiliza al gobierno por haber difundido una política que en los hechos no tiene medios materiales para llevarse a cabo exitosamente.

Asimismo, se hace responsable al gobierno de haber promocionado de forma `irresponsable` cierto mejoramiento económico del Uruguay.

Esa promoción tuvo como consecuencia principal la generación de expectativas en quienes viven en el exterior. Más aún, se estima que este tipo de publicidad llevada a cabo por quienes estuvieron a cargo del Departamento 20 y por funcionarios del gobierno en general habría ocasionado el regreso efectivo de personas y familias sobre la base de lo que en definitiva fue meramente una `ilusión` y una `esperanza`”, sostiene el informe elaborado por Beatriz Diconca (coordinadora), Lydia de Souza y Zuleika Crosa.

El trabajo incluye declaraciones de Eduardo Pereyra, responsable de la Dirección Nacional de Empleo (MTSS) quien admite: “El tema retornados empezó a estar a principios de esta gestión, y creo que venía ya con lo que era el impulso que tuvo en el período anterior, ya con la creación de la Oficina de Retorno y Bienvenida, un tema que aparecía como muy… muy lírico, muy ¡qué bien!; inclusive en algún momento algunas autoridades -creo que como sectores de la Cámara de la Construcción- que fomentaban el retorno, el propio presidente, el ministro de Trabajo y algunos actores de la actividad privada.

El retorno para el aprovechamiento de las oportunidades del país, etc., y entonces ese discurso -que obviamente tenía como sustento que Uruguay estaba atravesando un momento económico muy bueno, de generación de empleo, de auge, de consumo y de bienestar- empezó a encontrar, en la medida que fue aumentando el retorno, muchas dificultades”.

El acceso al trabajo y a la vivienda, el costo de vida y la imposibilidad de acreditar conocimientos adquiridos son, entre otros, algunos de los obstáculos que detallan los retornados.

“El enojo y la decepción van tiñendo la experiencia del retorno. Al igual que el motivo del retorno, la experiencia en Uruguay pasa a colocar al retornante enfrentado a las autoridades gubernamentales, sin que esto tenga que ver con una definición política.

El país debería dar respuesta a las necesidades de los retornantes, máxime si impulsó la vuelta. Pero el enojo proviene, asimismo, de una realidad que los supera. El reclamo o la falta de respuesta atraviesan todos los derechos a los que deberían acceder sin problemas”, dicen las investigadoras.

“Para los retornados resulta muy alto el costo de vida con respecto a los salarios y con respecto a la experiencia de otros países donde ciertas necesidades básicas son cubiertas aun con un trabajo poco calificado. Las necesidades mencionadas son las más elementales: la vivienda, el transporte y la comida. Entre ellos, se destaca el elevado costo de la comida en comparación con, por ejemplo, España. Allí un obrero puede acceder a ciertos productos como la carne y los lácteos. Toda la situación empeora si se tiene una familia con hijos pequeños a cargo y si se debe pagar un alquiler para tener una vivienda.

Si bien es cierto que en general quienes retornan traen alguna reserva de dinero ahorrada, esta se termina rápidamente aún antes de conseguir un trabajo o cierta estabilidad.

Más aún: quienes traen dinero para realizar alguna inversión productiva también encuentran dificultades en lograrlo”, según el informe.

“Las dificultades que plantea la reinserción no parecen resolverse con el paso del tiempo, hay una clara conciencia de las pocas posibilidades a futuro.

En este contexto resurge la idea de volver a emigrar. Puestos a evaluar, se considera que una situación de retorno ideal debe ir acompañada de una posibilidad laboral cierta y segura en Uruguay. De lo contrario, se vuelve a `empezar de cero`, con el agravante de que `las puertas no se abren` y las expectativas de una vida mejor no se alcanzan”, concluye.

El sabor amargo del retorno

1.”Vas a llegar y no tenés nada”

“En este momento no les recomendaría que vinieran. Si no es con plata, no. El que viene con dinero y puede mantenerse, sí. Que venga como para ponerse en un trabajo independiente. Yo tengo dos hermanos en Italia. La grande dice que cuando se jubile se quiere venir. Le faltan 10 años. Vino este año a verme en marzo y yo le dije: no. Tengo un amigo que está en la misma situación que yo y, como somos amigos, le dije, porque no le podía mentir: Vas a llegar acá y no tenés casa y no tenés nada”.

2.”Me siento un paria”

“Mi propia familia y mi propio país me dieron la espalda. Me siento un paria en mi propio país […] Son unos traidores…” (Walter, retornado de Estados Unidos.)

3.”Invertí en mi trabajo”

“… y en el desespero, le bajé el precio en más de 50 dólares por pieza, para venderlas en el Teatro de Verano, debajo de una carpa, que al final me dijeron: Ponelas en un paño en el piso. O sea: Matate, moríte. Invertí en mi trabajo, en mi arte, en exposiciones en el exterior, ¿para qué? (Iris, retornó de Brasil).

4.”300 CV y no me contratan”

“No encuentro trabajo aunque he mandado 300 CV, de los cuales respondieron tres, y me consideran supercalificado, por eso no me contratan, o siempre me falta algún papel”.

5.”Es una falta de seriedad”

“Lo que sí me parece que es una falta de seriedad del gobierno, porque yo los escuché en la embajada de Colombia diciendo `Vengan, necesitamos gente joven`”. (Participante grupo focal para el estudio oficial).

6.”Es lo que ellos venden”

“…cada vez que va el jefe del Departamento 20 invitan a la colectividad, yo por supuesto estoy inscrito en la página web de la embajada, y te mandan la información y es lo que ellos venden […] por responsabilidad del gobierno que ha promocionado con mucha insensibilidad y muy irresponsablemente, porque es muy serio hacer que se traslade una familia entera o que vengan con unas esperanzas terribles y después se encuentren con que el invierno se hace muy largo, el invierno es duro en Uruguay […] entonces tú no puedes estar pintando maravillas de un Uruguay… (Héctor, regresa de Chile en tercer intento, emigró por última vez 2002-2012).

7.”Fue el presidente”

“¡El presidente de la República convocó a la gente que está afuera!” (integrante del grupo focal).

Compartir – Gonzalo Terra – El País Digital – Retornados – 26.12.2012 – 09:03

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