Brasil: Crece la presión judicial sobre Lula por el caso del “mensalão”

Un diario adelantó que será investigado por la fiscalía general, que salió a aclarar que la decisión aún no está tomada

 Alberto Armendariz  – La Nación * – Compartir

Río de Janeiro.– La presión judicial sobre el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva ya se hace sentir y el Ministerio Público informó ayer que esperará a que terminen los trámites por el juicio anticorrupción del “mensalão” para analizar las denuncias contra el ex presidentey su rol en el esquema de compra de votos en el Congreso durante su gobierno. Ayer, en una nota de tapa, sin citar fuentes, el diario O Estado de S. Paulo informó que el fiscal general, Roberto Gurgel, ya había decidido iniciar una investigación sobre Lula a raíz de las acusaciones que hizo el año pasado el publicista Marcos Valerio.

Según Valerio, que fue condenado por el Supremo Tribunal Federal a 40 años de prisión por su participación como operador financiero en el escándalo de corrupción que sacudió al gobierno de Lula entre 2003 y 2005, el entonces presidente no sólo habría dado luz verde a los sobornos a legisladores opositores, sino que incluso habría utilizado fondos públicos desviados para su beneficio personal.

La información del diario paulista, que sorprendió a los brasileños por la mañana, fue de inmediato contestada por el Ministerio Público, que en un comunicado señaló que Gurgel esperará a que se acaben los trámites procesales del llamado “juicio del siglo” para ponderar si abre una investigación sobre Lula o no.

“Solamente después del análisis se podrá informar lo que se hará con el material”, resaltó el organismo.

El diario, en tanto, ratificó su información y aclaró que Gurgel -que se encuentra de vacaciones y regresa a Brasilia la próxima semana- ya adelantó de manera reservada a sus asistentes que dará lugar a las acusaciones de Valerio y pedirá una investigación en primera instancia. No acudirá a estamentos superiores, ya que Lula, al no ser más presidente, ya no goza de privilegios legales.

De acuerdo con el diario -que fue el primer medio de prensa que reveló las polémicas declaraciones de Valerio, en diciembre-, la intención de Gurgel es que el propio Lula sea citado a declarar. Una vez recibidas las explicaciones del ex presidente, se tomaría la decisión de iniciar o no un juicio, dependiendo de la presunción de crimen.

Lula siempre negó tener conocimiento del esquema de sobornos que se estableció en el Congreso y por el que fueron condenados el año pasado 25 políticos y empresarios, entre ellos el ex jefe de gabinete José Dirceu; el presidente del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), José Genoino, y el ex tesorero de la agrupación, Delubio Soares.

El juicio del “mensalão” marcó un hito en la justicia brasileña, que por primera vez juzgó a figuras políticas del más alto nivel y, tras hallarlas culpables de corrupción activa y asociación ilícita, les impuso duras penas de prisión, que todavía no empezaron a cumplir.

Aunque Lula también está de vacaciones en estos momentos, el Instituto Lula, que dirige su amigo Paulo Okamotto, lamentó ayer que O Estado de S. Paulo haya “inducido” a sus lectores al error.

“Es extraño tal equívoco en la primera página de un diario tan tradicional como O Estado de S. Paulo, y prefiero creer que no existió ningún sesgo malintencionado en lo ocurrido”, apuntó en una breve nota que fue distribuida a la prensa.

El propio Okamotto había sido incluido en los comentarios originales de Valerio, que denunció que el socio de Lula había amenazado con matarlo si continuaba con sus acusaciones contra el ex presidente.

Cuando a principios de diciembre se conocieron las declaraciones de Valerio, que formaban parte de un testimonio especial ante el fiscal Gurgel para intentar reducir su condena, desde el PT se desecharon las imputaciones contra su máximo líder. Incluso, la presidenta Dilma Rousseff, que encaró una fuerte campaña anticorrupción y echó a siete ministros por acusaciones de malas prácticas, defendió a Lula, su mentor político.

Sin embargo, otro manto de dudas cayó sobre el popular ex presidente poco tiempo después, sobre fin de año, cuando salió a la luz otro escándalo de corrupción que tenía como eje a la ex secretaria de Lula Rosemary Noronha, que se desempeñaba como jefa de la oficina de la Presidencia de la República en San Pablo. Desde esa posición, y gracias a sus influyentes contactos -ella afirmó que tenía una relación muy íntima con Lula- ofrecía contratos con el Estado a cambio de favores en efectivo y viajes.

Rousseff, que sólo había mantenido a Noronha en su cargo por pedido de Lula, se vio obligada también a despedirla. Lula evitó comentar el asunto y se limitó a decir a sus amigos que se sentía traicionado por Noronha. Hasta ahora, la policía federal no ha hallado pruebas que involucren a Lula en esta red de tráfico de influencias.

Compartir – Alberto Armendariz – La Nación – De allí nomás –  Jueves 10 de enero de 2013

*Publicado en edición impresa

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