Uruguay: Pérdida de legitimidad en las instituciones incide en el aumento del delito violento

Los delincuentes perciben que no pueden seguir los caminos convencionales para vivir

 Leonardo Luzzi – El Observador – Compartir

El violento atraco al shopping Costa Urbana de Canelones la semana pasada, renovó temores y la idea de que la sociedad está más violenta. El gobierno tiene la obligación de buscar soluciones y la oposición hace su juego elevando el tono de las críticas. Pero hay otras visiones.

El sociólogo Nicolás Trajtemberg señaló que en general, los delincuentes integran sectores bajos de la sociedad y actúan con resentimiento.

También hay una pérdida de legitimidad de las instituciones, opinó.

 Trajtemberg está en Cambridge, Reino Unido, haciendo un doctorado en criminología. Lo que sigue es parte de la entrevista que le realizó El Observador.

¿De su investigación surge que estamos asistiendo a una sociedad más violenta?

Hay un dato básico de lo que pasó en Uruguay y es que, es verdad  que en los últimos 15 años el delito aumentó y las formas violentas también. Eso es a partir de cifras oficiales, de instituciones policiales, judiciales y penitenciales. Evidentemente eso es un sesgo porque hay un montón de delitos que desconocemos que pueden tener una variación diferente y eso se nos está escapando.

¿Qué delitos serían esos?

Si cometo un delito hay una probabilidad de que me detecten y que me procesen. Si me baso en cifras oficiales, estas captan una parte de la realidad y hay una cifra negra que queda oculta. En otros países tienen sistemas muy sofisticados de encuestas de victimización que en Uruguay todavía no tenemos. Ahí hay un problema de información importante para determinar exactamente qué niveles de violencia tenemos y si aumentaron o no.

¿Desde la sociología, cómo se explica la mayor violencia?

Las explicaciones de por qué la gente comente un delito violento son variadas en las distintas sociedades y hay controversia sobre por qué los delitos empiezan a involucrar un grado de violencia más alto. En el departamento de investigaciones de Sociología nos centramos en trabajos vinculados con el delito pero no tenemos un estudio sólo sobre violencia. Lo que uno ve en Uruguay es que hubo un crecimiento increíble de los indicadores socioeconómicos más básicos y a pesar de eso siguió aumentando el delito y su violencia.

¿Siempre se dijo que cuando mejorara la distribución bajaría el crimen?

Es paradógico. Y es algo que le pasó a otras sociedades como la de Estados Unidos que entre los años 70 y los 90 los indicadores mejoraron enormemente e igual aumentó el delito y la violencia. Una razón que puede estar incidiendo es la pérdida de legitimidad de las instituciones y la sensación de algunos actores de la parte más baja de la sociedad que ven la pujanza y se sienten complemente relegados, desvinculados. Así empiezan a generar una fuerte dosis de resentimiento y odio hacia el resto de la población y las instituciones. Si usted es un chiquilín o tiene 20 años y nació en el fondo del tarro de Uruguay, qué confianza y fe le tiene a estudiar o trabajar para tener un buen vivir y poder mantener una familia. Esas cosas pueden estar en la cabeza de los que se involucran en el delito. No perciben que los caminos convencionales sean posibles de seguir.

¿Hubo un cambio en los códigos de los delincuentes?

No estoy seguro de eso. Puede estar pasando que muchos de los que cometen delitos no se sienten parte de la sociedad, sienten que la sociedad los excluye. Un teórico dice que la sociedad vomita a los delincuentes, los transforma en basura social y eso hace que haya un fuerte resentimiento. Para decir que cambiaron los códigos hay que tener datos del pasado. Tendemos a hacer dos cosas. Primero creer que lo del pasado era idílico y romántico y segundo se dramatiza el presente. Hoy podemos estar ante criminales menos profesionales, poblaciones más jóvenes involucradas en el delito. La capacidad del Estado en intervenir en generar políticas potentes y evaluables ha sido bastante débil y todo puede estar contribuyendo a lo que se está dando hoy.

También siempre se machaca con la conducta de los menores.

Se usa mucho que la oposición y los medios de comunicación tienen a la gente tan asustada que entonces está dispuesta a votar bajar la edad de imputabilidad, lo que para muchos es completamente contraproducente. No veo que la gente esté aterrorizada y siga a la prensa aunque aumentó el delito. Lo que pasa es que la ciudadanía no ve muchas alternativas. No ve un panorama claro, siente que lo que se está haciendo no tiene resultados y por eso se vuelca a opiniones más punitivas.

Prensa y miedo

“Hay dos extremos cuestionables. Por un lado, creer que los medios tienen esa capacidad de transformar las mentes de la gente como que si fuera un rebaño que va siguiendo lo que la prensa le dice. Los estudios muestran que la gente no es completamente manipulable por los medios. Eso no significa que el bombardeo permanente y sistemático de ciertos temas no vaya marcando la agenda y que tenga algún impacto en el miedo de la población. La prensa es un relevante, pero no es completamente influyente”, dijo el sociólogo Nicolás Trajtemberg.

Compartir – Leonardo Luzzi @leoluzzi – El Observador – Entrevista sobre la delincuencia – 28.01.2013 – 05:00

 

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