Un muchacho como tantos, llamado Jesús*

Textos, Notas y Comentarios desde la Ciudad de la Costa (Uruguay)

por enrique cuadrado gambardella

Semana del 25 al 31 de marzo de 2013 – Nº 002

 

Un muchacho como tantos, llamado Jesús*

*Alter – ando las… noticias, informaciones, historias, tradiciones, leyendas y ¡hasta la mar en coche!

Es común en los países del llamado, “mundo occidental y cristiano”, que se venere el nacimiento, la crucificación y la resurrección de un judío llamado Jesús que, a los 33 años después de ser paseado por las calles de la ciudad de Jerusalén cargando una enorme cruz de madera, apedreado, escupido y chicoteado, acabó clavado en su carga, y adornado con una corona de espinas.

En la época, Roma, o dicho en otras palabras el imperio romano, ocupaba la ciudad y una buena parte del mundo conocido, tal como lo hacen hoy en día, los imperialistas norteamericanos.

Y aunque no lo justifiquemos, somos capaces de entender la necesidad del paseo por la ciudad.  Porque era necesario al gobernante de facto, mostrarle a sus amos que sabía administrar con pulso firme; y, a la  población, que el ejército invasor y el gobierno de ocupación no se andaban con chiquitas, y no dudaban ni dudarían, en practicar la tolerancia “zero”,  y reprimir con el mayor vigor a disidentes y revoltosos, declarándolos enemigos de la civilización romana, por atentar contra su estilo de vida…

Precisamente por no haber televisión para transmitir el episodio que sirviera de ejemplo, y estando las emisoras de radio, ocupadas con la trasmisión de la “33ª Vuelta de cuadrigas de la Galilea”, dos astutos jerarcas judíos y colaboracionistas del segundo escalón, uno gordo y otro flaco ambos de barbas cuidadas, “parieron” la idea de que el paseo-castigo, fuera mostrado en vivo y en directo por las calles empedradas de la ciudad.

Jesús de Nazaret, (el agregado en su nombre se debe a que su padre, o el que figuró como tal, era de la ciudad de Nazaret), nació en un establo, en las cercanías de Belén (Judea) donde unos granjeros pequeño-burgueses guardaban sus animales.

El viejo José su padre, había andado de “periplo” en “periplo” desde el tercer mes de embarazo, de María buscando posada para el momento de dar a luz.

Ninguno de los dos, confiaba en los hospitales de otras ciudades menores, donde la atención era poco seria, (para no decir infame).

El viejo José  prefería estar cerca de Belén donde le habían dicho  que funcionaba un lugar llamado “maternidad” en un bulevar y finalmente había llegado hasta las inmediaciones de la ciudad, con María a punto de parir. Pero sin lograr su pretensión. Porque ningún poblador había querido recibirlos, y José no contaba con un solo sestercio con que para pagar un alojamiento.

La historia llegada hasta nuestros días, cuenta de José “era carpintero. En realidad lo había sido, pero a esa altura el hombre no pasaba de un indigente. Un ex campesino cuyo oficio estaba en baja, por causa del contrabando de muebles que llegaba desde el Líbano y que como tantos otros desempleados, se valía de changas para sobrevivir, volcando todo el producido en la bebida.

El viejo José, como todos los judíos había dejado para el último día, su inscripción en la oficina de asistencia local a los pobres y desamparados.

Pero no consiguió hacerse con un número; paso imprescindible para la atención de María.

Luego se enteró que de todas maneras, su solicitud de amparo le sería negada.

Porque siempre había trabajado como “informal”,  sin verter parte del jornal para los lujos de la oligarquía.

Porque ni siquiera estaba casado legalmente con María.

Porque además la pareja no tenía hijos. El niño aún no había nacido, aunque el embarazo fuera evidente y el detalle hacía imposible considerar una unión ocasional; no podría ser tratado como si  fuera una familia normal.

Porque “el espíritu santo”, citado por algunos, había negado su participación en el hecho.

Porque el pedido estaba escrito en hebreo, cuando lo indicado era que estuviera redactado en latín, la lengua del imperio, en la época.

Porque el papiro, no tenía pegados e inutilizados con una rúbrica los timbres profesionales correspondientes, a pedidos de asistencia y otras medidas de amparo.

Y para peor, porque en las próximas horas las oficinas de desarrollo social, estarían cerradas para el jolgorio de de sus trabajadores, con motivo de los feriados de fin de año, y no habría manera.

Como corolario, fue imposible internar a María en la maternidad de Bulevar, y la única salida posible fue invadir una propiedad que nadie vigilaba.

Algunos Siglos mas tarde los comunicadores de “la santa e inquisidora iglesia vaticana”, acomodaron los acontecimientos a sus intereses proselitistas, y relataron los hechos, afirmando que los animales de los alrededores, (vaca, oveja, burro, etc.), habrían acudido a presenciar el nacimiento del niño.

Me resulta inverosímil tal afirmación porque doy por entendido que en realidad, los animales ya estaban ahí. Lo dije antes y no quito ni una coma: Se trataba del establo donde una familia pequeño-burguesa, guardaba sus animales.

A pesar de tantos contratiempos para nacer, la infancia de Jesús de Nazaret, fue divertida.

Aprendió y desenvolvió juegos malabares en la esquina de su casa y desde muy pequeño, sobrevivió gracias a la venta de dátiles helados, a los turistas que paseaban por una avenida cercana.

Esas actividades lo entretenían durante el día y le permitían volver a la casilla en que vivía con sus padres, con algunos cobres, (referencia a las  monedas de cobre acuñadas por el imperio), para su madre.

Monedas que de inmediato cambiaban de manos y de destino.

Su padre transformado en un “alcohólico no anónimo”, quitaba de su madre con violencia, el vil metal para correr a la taberna más próxima, donde bebía hasta caer.

Cuando Jesús de Nazaret llegó a la adolescencia, los juegos malabares dieron paso al llamado “toma y corre” o “descuido”. Una distracción que fortalecía sus piernas y que se practicaba por sorpresa, aprovechando la distracción de sus victimas, ocupadas en admirar las ofertas del mercado.

Sus practicantes, llamados de “rapiñeros” por actuar como verdaderas aves de rapiña, eran perseguidos por pretorianos, que no les daban cuartel…  y liberados por jueces que se lavaban las manos con jabones perfumados.

La sobrevivencia amenazada por las frecuentes prisiones, a pesar de sus rápidas salidas y fugas, hizo que los jóvenes inventaran una manera de zafar de la prisión, antes de caer.

A ellos se habían sumado algunas putas jóvenes rechazadas por sus esposos, por haber bebido la miel de la infidelidad, que compartían con ellos la avenida. Entonces cuando algún compañero caía preso inmediatamente, una de las chicas que traficaban con su propio cuerpo, compraba su libertad pagando la soltura, con un pequeño favor sexual.

Un día, que Jesús de Nazaret y sus amigos se encontraban en la plaza junto al Mercado, “pelotudeando”,  (jugando a la pelota),  repararon la presencia de un forastero, observando con interés sus evoluciones.

El hombre aparentemente llegado desde tierras lejanas, fue confundido con un representante de algún club europeo, en busca de nuevas promesas futbolísticas.

Pero el hombre era apenas un activista de las nuevas ideas que defendían como la mayor conquista de la humanidad, la libertad del individuo para poder expresarse y actuar sin que se lo impidiera cualquier forma de poder, terrena o sobrenatural.

Una corriente filosófica de pensamiento y acción, que recién se concretaría unos años mas tarde, con la participación fundamental de Proudhon, Bakunin y otros.

Esa tarde Jesús y sus amigos, rodearon al forastero y quedaron encantados con su prosa, que sin querer instaló un nuevo cuestionamiento en sus cabezas.

¿Como era posible que un solo dios;  pudiera más que la veintena de dioses del Olimpo, que servían en forma impecable, a los romanos del imperio?

Luego, a pesar de las contradicciones que poblaban sus sueños, abrazaron la causa que para aquellos tiempos solía ser vista como radical y hasta sediciosa…  pero que hablaba de amor y de justicia para pobres y explotados.

Entonces dejaron de cometer las fechorías de adolescentes, y pasaron a divulgar la nueva palabra.

Y como era de suponer, al poco tiempo sus acciones consiguieron incomodar al poder constituido, con sede en Roma y al local.

Jesús convertido en líder, fue uno de los que pasó a ser hostigado, acusado y preso, por atentar contra una franquía de la red romana de comidas rápidas, “Dottore Pizza”.

Cuando salió de prisión, Jesús  resolvió alejarse un poco de las calles de la ciudad y se fue a caminar por el desierto sin rumbo para ordenar sus prioridades. Allí se encontró con Juan “el coordinador”, que acampaba a orillas del Jordán, secretario de organización y encargado de aprobar el ingreso de nuevos militantes.

Jesús una vez en posesión del carné de afiliado, siguió solo en sus andanzas, por los caminos de la Galilea, y  descubrió que su nombre sonaba mucho en los territorios vecinos como el de un camarada solidario.

Viendo que todavía no se habían inventado las mutualistas, ni la medicina prepaga y que los enfermos estaban a merced de un sinnúmero de charlatanes y sanadores asiáticos milenarios, Jesús pasó a dedicar todos sus esfuerzas a curar con la palabra, hasta que lo agarraron…  lo detuvieron…  y marchó preso nuevamente.

Agobiado por las condiciones del encierro, Jesús fue incapaz de apelar el veredicto de dos papa-fritas, que hacían el trabajo sucio del gobernador cumpliendo la labor de los jueces, pero poco después pudo escapar de su encierro gracias a una distracción de los guardias, que entusiasmados jugaban una mesa de truco.

De vuelta en la calle, Jesús se entreveró entre la muchedumbre que por esos años desbordaba la ciudad y pasó a recoger monedas de los transeúntes, a cambio de recitarles parábolas, de hondo contenido libertario.

Las cosas comenzaron a rodarle bien y en un minuto fatal, decidió imitar las jerarquías  del gobierno que vivían de fiesta en fiesta con los dineros de la población, y  resolvió ofrecer una “chorizada” a sus antiguos compañeros, pero con su propio dinero, para reorganizar el grupo, trazar nuevas metas, y  de paso hacer un poco de bulla para acercar nuevos militantes.

Más,  pintó la traición.

Un operativo fue montado por los servicios de inteligencia pretoriana en las inmediaciones de la Parrillada “El Buen Trato” de Rosigna & Cia. , en donde iría a tener lugar la reunión.

La velada transcurrió en un clima de alegría regada con el buen vino de las uvas del desierto, risas y cánticos hasta la madrugada. Imprevistamente, a la salida, los participantes fueron rodeados por una tropa  fuertemente armada, vestida con uniformes negros, y actuando con mucha prepotencia, posiblemente medio faltos de cerebro.

Colocados contra la pared con las piernas bien abiertas, las manos en la cabeza y de espaldas a sus captores, mientras eran “cacheados”, los jóvenes comensales no conseguían entender nada.

Casi todos ellos fueron obligados a identificarse y enseguida a soplar un cañito que salía de una cajita, para apurar el nivel de colesterol en la sangre, el gran villano de la época.

Al parecer todos pasaron el teste ya que fueron liberados de inmediato.

Jesús y su camarada Amodius Iscariotis, subrepticiamente se habían separados del resto y después de dar vuelta la esquina, Amodius besó a Jesús antes de escapar y perderse  en la oscuridad.

Esa fue la señal.

Jesús fue preso nuevamente e incomunicado.

Su castigo por haber fugado del brazo de la ley y haber ingresado en la clandestinidad, iba a resultar muy pesado.

Muchos azotes, nada de visitas, celda sucia con instalaciones destartaladas, comida intragable, sin baño de sol ni ducha, e interminables jornadas “jugando” al submarino con los carceleros, fue la cobranza de las autoridades  pero, en vano. Nada logró hacer con que el prisionero mostrara arrepentimiento por sus prédicas aparentemente sediciosas.

Por ser la segunda vez que caía preso, Jesús no tenía derecho a ser enviado al Juez. La segunda vez el juicio se volvía sumarísimo y el veredicto lo daban las fuerzas vivas, y otros cajetillas de la sociedad, que no estaban decididos, a dejar libre una vez más, al agitador social.

Las autoridades resolvieron después de mucha discusión, ofrecerle una empresa imposible; como era de estilo en aquellos tiempos: Pelear con una espada contra el dragón. Derrotar el león con apenas una red. O localizar el tesoro escondido de un guerrero.

Los riesgos eran insuperables y los protagonistas, raramente sobrevivían.

Pero Jesús era capaz de escapar con vida a estar por lo que se decía sobre sus poderes.

Entonces, entraron en acción dos judíos y colaboracionistas, uno gordo y otro flaco…  ambos de barba cuidada, que recibían órdenes de la Central de Inteligencia Romana. Fueron ellos quienes inventaron una carrera-competición:

La subida al Monte Calvario, en la que Jesús debería competir con otros dos indeseables y reincidentes como él. Una competición en la que nadie saldría victorioso.

Una trampa  en la que nadie sobreviviría, ya que una vez llegados a la cima, los participantes serían crucificados.

El ascenso al Monte Calvario, se llevaría a cabo por las calles de la ciudad, con cada participante cargando una cruz con la que deberían arribar a la cima. La confrontación concitó la atención y reunió mucho público en el trazado callejero, dispuesto por el alcalde del municipio A.

El ambiente era igual al de un día de fiesta.

Los espectadores que colmaban las sillas puestas en alquiler por la intendencia local, estaban autorizados a arrojar otros materiales, además de los tradicionales papelitos y serpentinas, de siempre.

Y así fue que ese día, al paso de los participantes, se arrojaron piedras, monedas, escupitajos y hediondos líquidos de color ámbar, de dudosa procedencia.

Jesús de Nazaret, fue obligado a cargar con una enorme cruz de madera (de aquella con que se fabrican las cachiporras de hoy en día, dura y pesada). Y sus adversarios, (dos ladrones comunes, a cargar otras cruces, hechas con la misma madera, pero bien menores).

Entre las chicotadas y los insultos, los condenados más que correr, lo que hicieron fue arrastrarse con su carga hasta la cima del monte.

Enseguida sus verdugos afirmaron las tres cruces en el terreno y clavaron los cuerpos de los tres hombres muy debilitados y bastante malheridos en las mismas, acabando por coronarlos con una corona de espinas.

Al llegar el turno de Jesús ser clavado, dirigiéndose a uno de sus verdugos ya sin fuerzas, musitó con un hilo de voz: “no importa que me clavéis, solo hace que me pierda la semana de turismo”.

Y cavilando,  con sus ojos fijos en un punto indefinido, sus últimos pensamientos fueron de que, de todas maneras, no hubiera sabido adonde ir. Había pensado antes de ser preso, en las Termas; pero la Magdalena estaba en aquellos días y muy fastidiosa. Así que solo le sobraba La Rural para asistir a las domas; pero el transporte colectivo en esos días se reducía inmensamente por el descanso de los patrones omnibuseros que ganaban lo suficiente como para perder una jornada de recaudación; y los pocos buses que andaban en las calles, pasaban todos llenos y no paraban.

Además de barba y pelo largo, y todavía con la túnica sucia de sangre y de sandalias, difícilmente hubiera sido admitido,  ni hubiera tenido oportunidad de explicarse… así que mejor, era dejar todo para el domingo!

 

Políticas.– El ministro de transportes Pintado, en entrevista con el diario oficialista de la avenida Garibaldi,  se refirió al “ensañamiento” de la oposición que habría pretendido provocar la “destrucción moral, ética y humana” ,  de Calloia y Lorenzo, dos personajes envueltos en la trama: Pluna, venta de aviones, aval, etc.

Una cosa es el debate político y otra muy distinta” prosiguió el ministro y volvió a repetir las palabras enunciadas con anterioridad. Agregó que siente sentimientos muy oscuros por los autores y trató las acusaciones como fruto de resentimientos.

Y desde lo alto de sus conocimientos sobre las relaciones humanos, explicó que “el resentimiento no es bueno para nadie, pero es mucho más perjudicial para quienes están en la política”.

Lo que en realidad es muy perjudicial para quienes están en la política, en cargos en que son designados por amigotes, militancia o cuadro partidario, sin conocimiento por la futura gestión, es prestarse a maniobras pergeñadas por el presidente con un empresario, en la intimidad del domicilio del primero, tal vez con una botella de por medio;  y después inventar los pasos siguientes, por que lo ordenado había sido producto de una inspiración del momento,  carente del plano B.

La gente no olvida las “fogoneadas” del ministro desde el mismo matutino, sobre  la cantidad de interesados en la subasta de los aviones de Pluna. Y los procedimientos utilizados para, primero tapar la gran cagada, y luego hacer de cuenta que estaba todo bien y “aquí no ha pasado nada” como dijo Calloia exultante, después que López Mena le firmó unos documentos por el pago del aval.

Que queda claro que todavía no había sido pago, por Boston, ni por Cosmo; y en momentos en que el pequeño y careta porteño,  utilizado en el remate, se encontraba en lugar incierto y no sabido, habiéndose negado cuando pudo ser contactado a concurrir para declarar ante el juez que lleva la investigación adelante.

Y con esto terminamos nuestro comentario. El ministro, a determinada altura se salió con que: “A la derecha esto la enloquece, la saca de quicio”. Realmente, a la derecha le pasa eso. Se nota en los actores, como les pasa hoy a los frenteamplistas progresistas. Seria bueno que mirasen para dentro y alrededor, para darse cuenta de que el gobierno  y sus acciones, no podrán desmarcarse de la derecha, de la que hacen tantas referencias en forma peyorativa.

La derecha son los que tienen la mayoría y mandan. Igual a los que estuvieron antes, que también la tenían,  eran y siguen siendo, la derecha. Y también hicieron de las suyas. Acá no se trata de que saliera todo bien. Al contrario salió todo mal. Y este embrollo, en mi época podría llegar a avergonzar recios e insensible actores políticos. Se llamaba corrupción.

Pues… no podría faltar en este comentario, las emotivas palabras del mandatario hechas públicas, en apoyo a Calloia, en el sentido de que era un gran administrador… y ¡patati y patatá!

Como un espectador más de los acontecimientos, se nos hace que el “gran administrador” podría estar padeciendo algún trastorno narcisista de personalidad, visto la vehemencia con que busca el reconocimiento y el elogio; a pesar de haber faltado a la ética y al comportamiento, en la concesión del aval.   Totalmente descontrolado en palabras y gestos cuando la cosa días pasados, aparentemente se dirigía al epílogo; cosa que podremos confirmar solo de aquí a cuatro años, cuando los vales firmados por el transportista hayan sido cobrados.

 

Canasta básica. Sobre datos suministrados desde el gobierno, en cuanto a variaciones de los precios de productos de la canasta básica, los únicos que tal vez podrían llegar a entender, “la mermelada”, o manipulación de los informes, quizás sean apenas, quienes los informan mes a mes, si es  que trabajan prolijamente.

Para quien anda en la calle a menudo entre su casa y el trabajo y tiene la posibilidad de ingresar en varios comercios, (almacenes, mini mercados, supermercados), semanalmente los informes son como mínimo incompletos y horneados en un escritorio de oficina sin salir a campo, para ver la realidad, ni visitar barrios periféricos donde los precios, en muchas oportunidades llegan a ser mayores que los propuestos o propagandeados.

Puede que así sea, no porque lo quieran los pequeños almaceneros. Simplemente porque se pierden todos los descuentos y muchas de las promociones que practican las empresas representantes. Dado que los comercios pequeños, regularmente no son atendidos por esas empresas. Ellas generalmente se dedican a atender las grandes superficies. A los pequeños les resta comprar de mayoristas o distribuidores zonales, con repartidores tercerizados.

Y esto deja al descubierto, que este esquema de comercialización, no permite fiscalización, y ni siquiera control alguno. Además, pobre no reclama. Compra lo que hay, de lo que necesita. Y siempre al final, aunque ayude al trabajo de otros pobres, acaba sumando en el lucro del capitalista, que manda pero no aparece.

Ahora, la canasta básica familiar montevideana, sugiere un mecanismo gubernamental de presión y manipulación. Se ha creado hasta un organismo “especializado” en las variaciones de los precios, que se pronuncia todos los meses. Siempre con precios que aumentan, (la mayoría), y otros, (algunos), que reducen.

Por ejemplo, un informe publicado el 10 de setiembre del 2010, contaba (de cuento, contar) que en referencia a los precios de agosto del 2009, 92 artículos de aquellos constantes en la canasta básica familiar, habían aumentado en una media de 7.7% en tanto otros 30 productos, habían reducido una media de 5.5%

Y como ejemplo del primer caso, citaba que el paquete de un  quilo de azúcar BU costaba (08.09) $ 22,02 y en (08.10) $ 26,99. La otra marca de azúcar A, también se había modificado de $ 22,04 (08.09), a $ 26,90 (08.10). Entre otros artículos, se mencionaba a los huevos colorados de marca EJ cuya media docena había pasado de $ 20,09 a $ 24,08 en el mismo período y al vino tinto en caja cuyo litro marca ET había aumentado de $ 39,87 a $ 47,73.

Y entre los segundos, la galletitas al agua MC, en paquete de 150 gr. que había reducido su valor de $ 16,45 para $ 14,17. El jabón de tocador S, que había bajado de $14,92 a 13,05 y el litro de pulpa de tomate Q, que había descendido de $ 23,90 para $ 20,93

En oportunidades, también embarran la cancha como por ejemplo en esta, donde informan que “de 154 productos o marcas representativas de 62 artículos de almacén, 120 presentaron un aumento en sus precios y 31 una reducción”. ¿Y la matemática? ¿Y los otros tres donde quedaron?

Se me ocurre que es importante destacar los productos y artículos puestos en el “candelero” y la “importancia fundamental” que ellos puedan llegar a representar, en nuestra canasta cotidiana. Y para no sentir que nos están mintiendo, lo mejor es que nosotros mismos, a partir de los comprobantes recibidos al fin del día, hagamos el seguimiento correspondiente.

 

Futboleras.– Un desastre el seleccionado uruguayo. El martes 26 perdió ante el chileno 0 – 2. Jugando muy mal, y con un técnico que en lugar de asumir su mediocridad, habla de “mala racha”. Ya ha demostrado con creces que no sabe escalar el equipo, orientar el juego, hacer los cambios necesarios en el momento propicio y al término del encuentro, atender amablemente a los periodistas. Lo hace sobrándolos y de cotelete para la televisión, como hacían los compadritos del ‘900, o hacen los murguistas en la actualidad, cuando dos o más, deben compartir el mismo micrófono.

Y lo hace enojado.

Como si todavía no se hubiera conformado, de haber gastado con su empleada, por sexo, casi un  medio millón de dólares que jamás podrá recuperar.

El futbol fue noticia también el pasado fin de semana, de manos de los cuadros grandes. Nacional empató con Cerro 2 – 2 en su cancha y su “barra brava”, una docena de peleadores de calle, intentó ingresar al vestuario local para “un apriete”, exigiendo satisfacciones de sus jugadores.

Horas antes, el presidente de Peñarol, en pleno Estadio Centenario, se hizo “el gallito” con un parcial aurinegro, que le reclamó por la compra de una butaca en el futuro estadio de Peñarol, que al parecer solo existe en los sueños etílicos de algunos.

Y llevó, digamos, un sacudón del hincha que permaneció incógnito, y ni siquiera buscaba pelea.

Aparentemente, buscaba saber que iba a pasar con un compromiso asumido, por varios miles de dólares.

“Gallito” Damiani acabó con la cara toda marcada por arañazos, confirmando lo que decimos más arriba.

El fútbol uruguayo, sigue muy mal desde que Eugenio Figueredo ex presidente de AUF, lo negoció con el Paco Casal. Y este le “encajó”, como frutillita de la torta, al Tabárez que sufrimos hoy como técnico. Debo aclarar que, entiendo que lo de Sudáfrica y todo lo que vino después, fue mérito de los jugadores, que en medio del juego contra Francia, corriendo el riesgo de que les pintaran la cara, desoyeron las recomendaciones del “entrenador” de todos defendiendo, para avanzar y jugar en campo adversario, evitando así las rápidas jugadas de contraataque de los galos.

El aparente desahogo del zaguero Lugano, que no esta jugando nada y en ningún lugar, queda para la próxima semana. Hasta entonces…

https://lascotidianasdeenrique.wordpress.com

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