Uruguay / Agua: Efectos de la contaminación

Textos, Notas y Comentarios desde la Ciudad de la Costa (Uruguay)
por enrique cuadrado gambardella
Semana del 08.04 al 14.04.2013 – Nº 004

Efectos de la contaminación

Un olor penetrante que irrita la vista, aire que quiebra los alambrados, vacas que tienen diarrea. Son algunas de las consecuencias de la contaminación del arroyo Canelón Chico, un pequeño afluente del río Santa Lucía, ubicado a 10 kilómetros de Aguas Corrientes.

Por María Orfila @orfilamaria
Publicado en El Observador  – 07.04.2013

“Compare esta bosta con aquella. Esa está dura y esta está aplastada. Deberían estar bosteando bosta dura”, explicó Antonio (que al igual que sus vecinos prefirió dar otro nombre), dueño del ganado afectado por la contaminación.

Su predio es un pequeño terreno ubicado entre la planta de tratamiento de aguas residuales de OSE y el arroyo al noroeste de la ciudad de Canelones, un rincón que comparte con siete familias. Todos viven a diario extrañas situaciones por la combinación de cuatro factores: los vertidos de la planta, los vertidos de un frigorífico, las fumigaciones con glifosato en campos linderos y la basura que arrastra el agua desde Canelones. La acumulación de bosta chirla en su campo es solo uno de los efectos que empezaron a sufrir desde hace unos pocos años.

“El veterinario me dijo que era por el agua. Dijo la justa. Toman el agua del arroyo y vienen con diarrea que les dura tres o cuatro días”, completó.

Después de cada creciente del Canelón Chico, como la de esta semana, Antonio y su esposa Cristina se pasan largo rato sacando preservativos enganchados en el alambrado. También encuentran materia fecal, jeringas y toallas higiénicas. “Es una peste”, afirmó ella.

La basura es arrastrada por el arroyo desde la ciudad de Canelones, alimentado por la cañada del Pescador, surcada por varios basurales y nutrida por el vertido directo de aguas servidas de las casas precarias. Más arriba están los vertidos del frigorífico Canelones, el que procesa alrededor de 900 reses por día. A la entrada de la ciudad se percibe un fuerte olor que es “constante e insoportable”, a juicio de Emanuel Machín, magíster en Ciencias Biológicas, quien impulsa la creación de una reserva ecológica de 400 hectáreas a la altura de la estación François Margat  debido a su biodiversidad y para filtrar naturalmente el agua que, por la corriente, termina en las canillas del 60% de la población.

Pero la basura también sale de la “fuente” de OSE. La “fuente” es el desagüe de la planta de tratamiento de aguas residuales en medio de una laguna dentro del predio de Antonio. Ese estanque siempre sirvió para que los 20 animales del productor (vacas, cabras y caballos) fueran a beber mientras pastan bajo el sol. Pero desde hace unos años se rehúsan a hacerlo. “Se mueren de sed. Empiezan a balar y balar. Les abrís la tranquera y se van corriendo a las piletas”, contó.

En teoría, el agua sale tratada, pero una película amarronada y espesa se extiende en la superficie. Esa sustancia queda luego desperdigada por el campo, cuando bajan las aguas. La gran cantidad diseminada que había este jueves sorprendió a Diego Martínez, uno de los integrantes del equipo de Machín. “Quizá hay excremento en el fondo, pero esto es excesivo. El problema es saber si se está haciendo el tratamiento correcto”, dijo.

Los animales sedientos no tienen mejores opciones. El tajamar que construyó Antonio ya no se puede utilizar porque se le contaminó en una crecida. “Solo se usó una vez”, lamentó el productor. En las piletas empezó a aparecer una especie de alga. “La dejás secar y parece hilo de sedalina”, ilustró. Esa cosa verde, presente en todos los bebederos, no desaparece ni aunque se eche cloro. Todavía no fue analizada por los biólogos pero, por lo menos, no le produce diarrea al ganado. Antonio desistió de ir a buscar agua a la ciudad debido al gasto y la complejidad que eso supone.

El productor y su familia beben agua de pozo del que ya no confían e intentarán analizarla “al menos una vez al mes”.

Si no fuera porque Antonio se levanta a las 4:30 de la mañana, lo despertaría un fuerte olor a “ácido de batería”. Esa ráfaga, según los testimonios recabados en la zona, se siente en la mañana y en la tardecita. A Cristina, su esposa, le “quema la nariz”. El olor proviene de los químicos utilizados en la planta de OSE, dicen los vecinos. Al mediodía, cuando El Observador visitó la zona, todavía persistía un hedor en el aire que irritaba los ojos y provocaba  picazón en la piel.

Esto podría ser la causa de otro extraño fenómeno que se da en este campo. “El viento ácido hace que el alambre se reviente solo”, relató Antonio.

Ver para creer. Antonio tomó un trozo de alambre herrumbrado y, como si fuera una fina rama, lo partió sin esfuerzo. Lo había colocado hacía menos de seis meses. En condiciones normales, el alambrado dura “toda la vida de un cristiano en el campo”, aseguró. Pero eso no pasa en su casa. Ni en la casa de su vecino Washington. Las crecidas del arroyo Canelón Chico aceleran el proceso. Hasta que un día, el alambre “revienta”. Tarda más o menos lo mismo que lo que se demora en cosechar el maíz que crece en su campo. La faena les insume comprar más de 50 kilos de alambre cada año y más de $ 6.500, a lo que se suma el recambio del alambrado eléctrico cada siete meses.

El agua del arroyo corre turbia. En enero y febrero de este año aparecieron decenas de peces muertos (y con una extraña hinchazón) en el cauce y, según los vecinos, esa situación se repite con frecuencia. Ni Antonio ni Washington se atreven a pescar bagres y tarariras como hacían antes. Además, Machín y su equipo vieron más de 50 bogas en un de los desagües de OSE en el Canelón Chico. Las bogas comen heces.

En las orillas, la vegetación tiene un tinte negro y las ramas están secas. Un sauce de la orilla se cayó hace unos días. Cuando Antonio fue a cortar el tronco que había caído sobre su alambrado, salió el mismo olor a ácido que huele en las mañanas. “Antes había horneros y pajaritos lindos, de colores, como cardenales. Ahora no hay ni perdices. Pero las cotorras no se van”, relató. Las aves se fueron de estos campos y de las 150 hectáreas de cultivo de soja (las que fumigan cada 10 días) circundantes.
Machín y su equipo encontraron 123 especies en el corazón del proyectado parque François Margat. Su creación, a juicio de sus promotores y vecinos, devolvería la imagen de tesoro natural que hoy se esconde de la vista.

“Mucha del agua que toma la gente de Montevideo viene de este rincón. Si se protegiera, sería un filtro para los contaminantes que vienen de Canelones y sus fábricas”
Emanuel Machín
Biólogo

“El veterinario dijo la justa. (Las vacas) toman el agua del arroyo y vienen con diarrea que les dura tres o cuatro días” 
Antonio
Productor de Canelón Chico

http://www.elobservador.com.uy/noticia/247657/efectos-de-la-contaminacion/

El cazador y la caza
El canciller español, García-Margallo, ponderó la “facilidad” jurídica  para hacer buenos negocios / (ados) y el clima  de viejos “compadres” en que se desarrollan los mismos. Lo hizo en ocasión de la visita del ministro Almagro, que prefiere dar “una” de itinerante, y no quedarse aquí a merced de los caprichos de la oposición, que vive emplazándole para qué se presente a declarar, por unas y otras.
Según el español esto ha llevado al país, (el nuestro), a estar entre los primeros destinos de las inversiones de su país, (el de ellos), durante el año pasado (2012). Algo así como que nosotros seríamos la caza y ellos el cazador. Sin escapar nosotros del papel de oso ebrio, y ellos de las acciones del Borbón “encopetado” con una escopeta en la mano.
¡Joder! Hermano. Pero si lo que más ponderan los ibéricos es la facilidad con que hacen el cuento del tío a los nativos y como consiguen  llevarse la guita en “contenedores”, sin problemas  con el fisco. El buen clima de negocios debe referirse a que ningún servidor público deja de prestar asistencia a los propósitos galaicos, o deja de contarles sobre las ofertas de la competencia; y/o, hasta donde llegan las pretensiones del gobierno.
Ayer eran cuentas de colores y espejitos, antes de ofrecer el  tabaco y la caña. Quien sabe que nos espera de estos ilustres (hdlmp), hijos de la madre patria.
Tengamos presente, que “la viveza criolla”, la inventaron ellos…

Los niños y la merienda
La directora del Programa de Alimentación Escolar quiso anticiparse a cualquier acción en contra de su gestión y salió a la prensa para manifestar que sería muy difícil determinar “de dónde salió” la bacteria que provocó estragos en buena parte de la población escolar de la escuela de tiempo completo, nº 86
Veamos bien, de la enseñanza de la tabla del dos, es imposible. Desarreglo intestinal solo puede ser producto de haber ingerido alimento en mal estado.
Si la señora directora hubiera querido saber de donde procedía esa enfermedad gastrointestinal debería  haber recurrido a algún profesional universitario, que entendiese del asunto; infectólogo o bromatólogo, etc.
La mayor parte de las veces es siempre bueno recurrir a un estudioso, en vez de pedir ayuda a un jerarca de repartición y mandar a doña María limpiar todo a fondo; tirar sobras y borrar todo vestigio en los lugares de manipulación de los alimentos para, posiblemente hacer casi imposible, encontrar causa y culpable.
Pero… a pesar de las declaraciones de la directora, el MSP resolvió el cierre de la escuela de tiempo completo  por una semana debido al brote de la dolencia gastrointestinal conocida como Shigella sonei que afectó a un total de 138 casos entre alumnos, docentes y funcionarios

 La Corte y las (in)justicias del querer

La fiscal Ana María Tellechea ya presentó un escrito solicitando que los cuatro magistrados Jorge Ruibal Pino, Jorge Chediak, Julio César Chalar y Jorge Larrieux se aparten del caso y que dejen a otros jueces en su lugar para fallar en los casos aún pendientes de la dictadura cívico militar.
Al frente de los cómplices de la dictadura, se encuentra un regordete y cachetudo individuo, que ha aprovechado su posición jerárquica no solo para alejar a la Jueza Mota, sino que pretende ser la única voz autorizada para decidir que tipo de crímenes habrían practicado y que castigo merecerían, los uniformados que asolaron al país en los años de plomo.
Este burgués, siguiendo el sendero delineado por colorados y blancos; y en la actualidad mantenido por los progresistas, Vázquez y Mujica, se animó a posar de, y mostrarse como inflexible, pero al primer grito en la puerta de entrada de la sede, pidió la intervención de la fuerza antidisturbios, tal vez con temor a llevar una reprimenda en la cara por algún manifestante, o ser colgado de un balcón…
Vamos a acabar con la parodia señores.
El primer plebiscito de 1989, sufrió la embestida en contra del mismísimo presidente Sanguinetti, que no paró de amenazar con el regreso de los verdes, si el resultado fuera  perjudicial para sus intereses (de ellos, por supuesto; militares, civiles en el poder, empresarios, otros aventureros de la derecha, y políticos propiamente dichos).
El segundo plebiscito, tuvo a políticos que la gente pensó que seguían siendo de izquierda, pero ¡Oh! Sorpresa. Esa parte de la izquierda había abdicado de posturas y convicciones y se había transformado en progresistas (locos por hacer buen papel con los militares y sepultar las broncas del pasado, con unos buenos tragos y abrazos).
A partir del acercamiento, gran cantidad de papeletas a favor de la revisión de la ley de caducidad, no fueron ensobradas y se volvió a perder.
Por si no se dieron cuenta tanto en la primera como en la segunda tentativa, los responsables directos, por el fracaso, fueron los políticos que estaban al frente del gobierno. Tal como lo fueron los políticos quienes  precipitaron el golpe de estado, en los idus del 73, promocionado desde hacía años por el hoy fallecido general Mario Aguerrondo.
En realidad si hacemos cuentas de números, los que dieron la venia para que esos jueces integraran la Corte, son muchos menos, en número y mucho menos representativos, (aunque se hagan llamar representantes), que los 300 o 400 insolentes ciudadanos que invadieron la sede de la (in)justicia del poder.

El gobierno, Mujica y  “los bolseros”
El pasado lunes 8 entró en vigor la llamada operación “cero quilo”, impulsada por el gobierno progresista, y movilizando las aduanas, la policía local, y la policía paramilitar. (Aquella que se viste de negro y actúa con violencia e impunidad contra cualquier protesta de los más desposeídos, sean ellos informales o activistas).

La “medida”, propia de un gobierno débil que pretende demostrar autoridad, prohíbe el ingreso al país de mercaderías para los “bolseros” que cruzan todos los días hasta las ciudades argentinas del otro lado del río, para comprar productos de almacén, de tocador, o vestuario, y revender en su ciudad, puerta a puerta. La medida provocó distorsiones en ambas márgenes. Se redujo el tránsito en el cruce de la frontera, y los bolseros, advertidos, quedaron sin cruzar.
El presidente Mujica, (lo mas parecido al “petizo” Badaraco, personaje de las revistas argentinas), que acostumbra a posar de bueno, se comportó como malo en la oportunidad. Vive hablando de los pobres con mucha asiduidad, y encantando auditorios burgueses y oligárquicos, tal vez como producto de alguna lectura que provoca la vibración en alguna fibra sensible e íntima, de su pequeña humanidad. Pero como siempre son apenas palabras que no siente, aunque las diga, las diga y las diga.
En el caso de los pobres del litoral, tanto cuanto el de los pobres de la frontera seca con Brasil; la existencia de esa forma de sobrevivencia viene desde el fondo de la historia. Y ha tenido lugar en ambas fronteras dependiendo de las ofertas y el Cambio en cada caso.
Pero, el señor presidente, “el canario del centro” como lo apellidó Atilio Boroni en su autocrítica tupamara, hizo lo que le indicaba su convicción, protegiendo a los ricos propietarios de las grandes superficies, (supermercados), únicos afectados por los bolseros y relegando a estos últimos a la inactividad.
Quien sabe, tal vez para algunos, el hambre duela menos que el silencio de las registradoras.
Nunca, que yo tenga memoria, fue posible detener el trasiego de mercaderías de un lado a otro.
Si bien en algún momento, las autoridades consiguieron interferir y descomisar una parte del llamado contrabando hormiga, otra parte del mismo, continuó superando las barreras, viajando de noche, y dejando la coima correspondiente. Ahora bien, lo que nunca se detuvo fue el contrabando grande cargado en vehículos de porte, cuyos pasajes estaban comunicados y negociados con antecedencia.
De Rocha al Chuy, de Tacuarembó a Rivera, de Melo a Aceguá, de Treinta y Tres a Rio Branco, de Artigas a Quarai, desde el litoral de una margen a otra, o desde cualquier punto de la frontera seca, siempre lo hubo.
No solamente siempre lo hubo, sino que, a ningún comerciante o estanciero, le faltó su buen cajón de cedro con manijas de bronce.

https://lascotidianasdeenrique.wordpress.com

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