Uruguay: MARÍA ELENA CURBELO, UN EJEMPLO QUE MOLESTA

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MARÍA ELENA CURBELO: UN EJEMPLO QUE MOLESTA

MONTEVIDEO/URUGUAY/17.07.04/COMCOSUR AL DÍA – La nota que los periodistas Joel Rosenberg y Juan De los Santos publicaron el 29 de mayo de 2004 en el suplemento “Que Pasa” del diario “El País,” permitió que tomara luz pública la escalofriante situación de miseria y desnutrición que se vive en el norte de Uruguay.

por Joel Rosenberg y Juan De los Santos
Suplemento “Que Pasa” – El País digital – 29.05.2004

En efecto, tal como lo consignan los periodistas, de acuerdo a las
cifras del departamento de Información Poblacional del Ministerio de Salud Pública, la tasa de mortalidad infantil en el Departamento de Artigas en 2003 fue de 28,9 por mil (el doble del promedio nacional). Es decir: ese año, de los 1.352 niños nacidos allí, 39 fallecieron antes de cumplir el año. Pero además,
según un documento del Hospital de la ciudad de Bella Unión, el 11% de los niños nacidos en esa ciudad en 2003 pesaron menos de 2,5 kilos. De acuerdo a la publicación “El estado mundial de la infancia” del 2004, ese porcentaje es igual al de Camboya, Ghana, Kenia y Camerún (11%), y está por encima del de Bolivia (9%).

La nota también sirvió para conocer el trabajo de la doctora María Elena Curbelo, quien desde hace años viene acompañando su labor como pediatra del Ministerio de Salud Pública (MSP) con un importantísimo trabajo voluntario en una de las zonas más “africanizadas” del departamento, los barrios (cantegriles, villas miseria, callampas, favelas) de Las Láminas y Las Piedras. Su tarea es mucho más encomiable si tomamos en cuenta que la doctora Curbelo padece de Espina Bífida, por lo cual -entre otros inconvenientes- está obligada a trasladarse usando bastones canadienses. Ello no ha sido óbice para que –además de cumplir con sus obligaciones en el MSP- Curbelo está desarrollando un programa para atender a los niños desnutridos y educar a sus padres. Incluso ha adoptado a una niña que padece su misma enfermedad.

Sin embargo, para las autoridades locales del MSP, la doctora Curbelo parece resultar una molestia. Argumentando que sus limitantes físicas le impiden desempeñar su tarea adecuadamente, el responsable del Centro de Salud de Bella Unión, el doctor Lirio Pinato, procura separarla de su cargo. Los hechos demuestran que, pese a su enfermedad -y por el contrario- la doctora Curbelo hace más de lo que está obligada a hacer.
Increíblemente, en lugar de ayudarla, las autoridades la quieren echar… ¿Será porque es un ejemplo incómodo de que se puede hacer mucho más para superar esta situación de lo que el Estado y los
burócratas locales hacen?
Para que el lector conozca el trabajo que desarrolla esta encomiable mujer, transcribimos a continuación el reportaje que le efectuó
Joel Rosenberg, incluido en la nota de marras (“Donde Uruguay perdió el norte”).

LOS CHANCHOS
En el barrio Las Piedras, que está en la ruta 3, frente al de Las Láminas, un equipo honorario integrado por la pediatra María Elena Curbelo, enfermeras y padres de ambos barrios, comenzó hace cuatro años un programa para atender a los niños y educar a los padres. Curbelo aprovechó la voluntad de colaborar de los padres y generó un curso con médicos y profesionales brasileros que otorgó un diploma a 36 jefes de familia. “Se les enseñó sobre la nutrición y la forma de
evaluar a los niños”, contó la pediatra. Dentro del curso, y a partir de un video que consiguieron de una organización humanitaria de Brasil, los padres aprendieron a preparar un complemento alimenticio con cosas que regularmente se tiran. La base del alimento es el afrechillo del arroz (la segunda cáscara) que
regalan las arroceras y se procesa junto a cáscara de huevo, semillas de zapallo y girasol y algunas hojas verdes. “Al final queda como que fuera gofio y se le agrega al ensopado, al guiso, a la leche”, contó Curbelo.

En uno de esos videos educativos, los padres también aprenden a no sentirse humillados y a responder a aquellos que les preguntan si esa no es comida para chanchos. “Les decimos que pregunten dónde vieron un hijo de chancho desnutrido”, explicó Curbelo. Pero los esfuerzos no siempre son recompensados con resultados alentadores. “Me encantaría decirte que hicimos todo esto y la desnutrición bajó. Hay niños que los hemos sacado del pozo, pero aparecen otros
porque el crecimiento en población de estos barrios es impresionante”, señaló Curbelo, con dolor, al reconocer que en 2004 la desnutrición en los niños de Las Láminas subió y “es superior al 50%”.

La doctora Curbelo está convencida que la realidad sería mucho peor sin el cariño de los padres que han estudiado y aprendido cómo enfrentar la situación. “Muchos de ellos incluso se manejan igual o mejor que los enfermeros en estos temas”. Otros han aprendido a cultivar huertas que sirven para autoabastecerse y paliar la falta de trabajo. Si bien Curbelo reconoció que hay muchos padres que
fallan en los deberes inherentes a la patria potestad, señaló que no son los únicos culpables. “Hay que estar ahí, ver las dificultades que tienen. También hay una responsabilidad social porque esos padres no están estimulados de llevar a su chico a asistir. O porque no los capta el sistema de Salud Pública o no los va a buscar”.

LAS SECUELAS DE LA DESNUTRICIÓN
Otro problema de estos niños de Bella Unión es que no alcanzan la talla para su edad y lo más seguro es que nunca la alcancen. El problema de la talla, conocido como desnutrición crónica, es una de las consecuencias mas severas de la falta de alimento de niños. La doctora Curbelo explicó que muchos chicos de apariencia normal son desnutridos. “Hay que medir la talla y el peso para la edad. Hay
veces que parecen incluso gorditos de cara, pero miden la mitad de lo que deberían”. Y hay consecuencias peores. La pediatra contó que las generaciones con desnutrición se comienzan a notar de forma “horrible” en Bella Unión en los niños mayores de 6 años.

Curbelo explicó que las consecuencias se aprecian en la consulta de la policlínica de Salud Pública de la ciudad, donde se dio un gran aumento de chicos que llegan con cartas de la escuela, donde la maestra dice que el niño no aprende o que está haciendo por tercera vez primer año. “Te lo manda la maestra porque es un nene normal, aparentemente está todo bien. Acá se le mandan a hacer todos los estudios de salud por rigor científico.
Y la mayoría de las veces se comprueba que no hay nada. Es que el 99% son sanos y el problema es la desnutrición que padecieron en los primeros años, es obvio”. Curbelo dijo que una vez contó siete cartas de este tipo en 15 chicos que atendió en la policlínica. “No hay ninguna consulta que no venga alguno con esa cartita”, dijo.

Para la pediatra es duro explicarle a los padres que sus hijos están así por la desnutrición que tuvieron en sus primeros años de vida. “En el fondo hay un retardo escolar por una carencia intelectual, que ya es irreversible”, señaló Curbelo. Por eso muchas veces se queda frente a la madre de un chico y no le salen las palabras. “Es muy duro decirle a una madre que su hijo no aprende porque no “comió”, reconoció Curbelo. “Les tendría que decir algo imposible. Que lo único viable para mejorar ese chico es que vuelva a su panza, que ella sea una embarazada bien nutrida y ese nene coma bien los primeros años de vida”.

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